Categories
Interviews

El fantasma de Marx remece Wall Street y el mundo

Cuando en 1989 los agoreros del neoliberalismo anunciaban con júbilo el fin de la historia y el triunfo definitivo del capitalismo, jamás imaginaron que 19 años más tarde, el fantasma de Karl Marx recorrería el corazón de Wall Street y de los principales centros de reproducción de la usura mundial, invocado por ellos mismos.

Hoy, con desesperación creciente, buscan en la obra del proscrito Marx, las claves para comprender la magnitud de la crisis actual del capitalismo, que desde 2008 sacude la economía global. Buscan una salida cosmética – que asegure los intereses del capital – en el contexto de una crisis multifacética que incluye los ámbitos económico, financiero, alimentario, energético y ambiental.

En forma paralela, un grupo de intelectuales de diversas partes del mundo, agrupados en la Fundación Internacional Marx Engels (IMES), trabaja desde hace años en una tarea largamente inconclusa: realizar una edición integral y científica de la obra de Marx y Friedrich Engels. La publicación de las obras completas de ambos pensadores, se inició en 1920 en la ex Unión Soviética, iniciativa conocida como Proyecto MEGA por sus siglas en alemán. En él participaron intelectuales soviéticos y alemanes, pero sucumbió producto de las purgas stalinistas y el auge del nazismo en Alemania. En 1975 se reanudó el denominado MEGA 2, que corrió la misma suerte con el fin de la Unión Soviética y los socialismos reales en 1989.

La IMES, nació en 1990 con el objetivo de retomar y concluir el proyecto MEGA 2, que contempla cuatro secciones con toda la obra de Marx y Engels, la correspondencia, El Capital y sus manuscritos preparatorios y más de doscientos cuadernos de apuntes en nueve lenguas, que son la base de la elaboración de Marx. En la actualidad, han sido publicados 52 volúmenes de un total de 114.

Para Marcello Musto, politólogo y filósofo italiano que conversó con Punto Final, Marx es un autor mal conocido. “La edición de su obra completa nos permitirá acceder a un Marx diferente al que nos presentaron muchos de sus seguidores y adversarios”, puntualizó. Musto es una de las figuras jóvenes actuales más importantes en el estudio y enseñanza del marxismo y se desempeña como académico del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de York en Toronto, Canadá. De visita en Chile, realizó una charla el 19 de julio en la Universidad Arcis, donde presentó el libro “Tras las Huellas de un Fantasma: la actualidad de Karl Marx”, del cual es compilador. El texto incluye las investigaciones filológicas más recientes de la obra íntegra de Marx y Engels, actualmente en proceso de edición.

Crisis cíclica y estructural

Marx analizó en profundidad el capitalismo y elaboró una teoría para superarlo y transitar hacia el socialismo. La aplicación de esta teoría en la ex Unión Soviética y los países de Europa del Este fracasó. En su opinión, ¿cuáles son las causas fundamentales de este fracaso?

Es importante precisar, que el objetivo esencial de Marx era entender el modo de producción capitalista, empresa monumental a la cual dedicó la mayor parte de su vida. Ello no significa que no le interesara analizar y dar algunas indicaciones sobre la sociedad comunista. Esos análisis sobre la etapa pos capitalista, constituyen un verdadero tesoro y los incorporó en los manuscritos preparatorios de El Capital y en otras notas, que hoy podemos conocer. En la experiencia de la ex Unión Soviética, la aplicación del marxismo respondió a una situación económica y social concreta de ese país, y ciertamente existieron diferencias con la teoría de Marx.

¿En qué ámbitos concretos?

En aspectos como la libertad, la distinción entre socialismo y comunismo, que Marx no planteó, y la idea de una organización política y económica bajo el dominio de la vanguardia del partido, que posteriormente también se transforma en la vanguardia del estado. Para Marx, la emancipación de los trabajadores debe ser obra de ellos mismos, algo muy distinto a lo que sucedió en los años grises del socialismo real.

Marx planteó el carácter cíclico y estructural de las crisis del capitalismo y la actual tiene un carácter multifacético que la hace más profunda que las anteriores. ¿Existe posibilidad de solución dentro del sistema, como pretenden los economistas neoliberales o enfrentamos el imperativo de construir una alternativa al capitalismo?

Con el análisis que hizo Marx, uno podría incluso burlarse de la superficialidad con que algunos economistas contemporáneos pretenden explicar la crisis. Plantear que es un fenómeno pasajero y reducir las causas a una simple falta de regulación de mercado y a la usura de algunos grupos económicos aislados, es simplemente ridículo. Enfrentamos una crisis estructural del capitalismo, que dada su profundidad no tiene solución dentro del sistema. Hay que entender que para el capital la crisis no es un problema sino una solución, que permite destruir las conquistas sociales y profundizar los niveles de explotación. La necesidad de superar la crisis la tienen los trabajadores, como decía Marx, para salir de la anarquía del capitalismo. Por ello, se requiere una alternativa al sistema, pero vivimos una paradoja: el poder ideológico dominante es tal, que frente al desastre ambiental y energético, se puede hablar del fin del mundo, pero no del fin del capitalismo.

Se necesita más que indignación

La crisis del sistema ha despertado la indignación de millones de personas en el mundo, que se movilizan contra el modelo. ¿Cómo visualiza el carácter de la lucha de los indignados en el mundo? ¿Luchan por más equidad y justicia dentro del sistema o existe el germen de una lucha por construir una alternativa al capitalismo?

Tengo un gran respeto por las movilizaciones contra el modelo en distintas partes del mundo, pero pienso que la lucha de los indignados no tiene un sentido anticapitalista. Los moviliza la indignación por las injusticias evidentes del sistema y difícilmente podría uno esperar algo más, luego de una derrota tan dramática como la de 1989. Vivimos un contexto complejo desde el punto vista político y teórico, parecido al que enfrentó Marx, con gran efervecencia política y fuerte presencia del anarquismo. Él fue muy crítico con estos movimientos porque consideraba que no eran la alternativa al capitalismo que él sentía necesaria. Hoy se habla mucho de la circulación, de cambiar la forma de moneda, de comercio justo, de banca solidaria. Es la misma polémica que Marx tuvo con Proudon, con el anarquismo iconoclasta que pensaba que modificando la circulación cambiaba el sistema. Si los movimientos sociales, que en la actualidad protestan contra el capitalismo quieren de verdad cambiar las condiciones económicas y sociales, construir una alternativa, necesitan a Marx.

Usted ha planteado que si la izquierda no quiere desaparecer, tiene que volver a saber interpretar las verdaderas causas de la crisis actual del capitalismo, y tener el coraje de proponer y experimentar las respuestas radicales necesarias para superarla. ¿Cuáles son esas respuestas radicales?

Si la izquierda se plantea realizar sólo transformaciones superficiales e insiste en defender y administrar los desastres del capitalismo, significará su autodestrucción y el fortalecimiento de la extrema derecha, que en la actualidad es muy fuerte en Europa. A diferencia de 1989, donde esa derrota afectó fundamentalmente a los partidos comunistas de la órbita soviética, será el principio del fin de los partidos socialistas y de la social democracia. Hay que oponerse al capitalismo y plantear una alternativa.

¿Es esa alternativa el socialismo?

Puede ser el socialismo, pero es esencial determinar las características de ese socialismo. Aspectos como el medio ambiente, la energía y la ecología deben ser fundamentales. También a la luz del estudio de las últimas notas de Marx pienso que debe existir una participación radical, una democracia – Marx utilizaba la expresión autogobierno de los productores -, que implica una participación política y económica del pueblo. En la democracia neoliberal, la esfera económica domina a la política y la ha privado del control democrático, a tal punto que un cambio de gobierno no altera las directrices de la política económica y social. Pienso que debemos hacer lo opuesto: la esfera política, de participación tiene que ser potenciada al máximo. Algunas experiencias de América Latina me parecen esperanzadoras, porque existe un movimiento social amplio y fuerte.

¿A qué experiencias se refiere?

Las nuevas constituciones políticas en Bolivia y Ecuador son un hecho importante. Visité Bolivia y vi un movimiento político social fuerte con conciencia, que en mi opinión constituye un elemento esencial para que podamos hacer algo distinto a la derecha. Es fundamental que los gobiernos de izquierda de estos países dialoguen con los movimientos sociales y transforman esta experiencia en algo plural, aceptando las diferentes culturas de izquierda. Si no lo hacen, enfrentarán serios problemas, lo que sería muy negativo para la izquierda de esos países, de América Latina e incluso para la izquierda mundial.

Categories
Reviews

Agustín Santella, Crítica y Emancipación

“La nueva edición crítica de la obra de Marx y Engels sobre la que giran los ensayos incluidos nos permite reflexionar sobre un Marx libre de todo dogmatismo, de toda prevención ideológica, y abierto a la problemática viva de nuestro tiempo”, dice Gabriel Vargas Lozano en el prólogo.

En la introducción Marcello Musto muestra las maneras del redescubrimiento de Marx. El libro luego divide tres secciones, una histórica filológica (Neuhaus, Hubmann), otra sobre el estado empírico de las investigaciones marxistas en el mundo (Omura, Xiaoping, Musto, Almeyra) y otra sobre interpretaciones nuevas de Marx (Haug, Kratke, Reuten, Arthut, Dussel, Bidet, Musto). Hay un exquisito apéndice donde Marcello Musto entrevista a Hobsbawm.

En la primer parte se muestra el sustrato material de la apertura de Marx. Este sustrato está representado por el enorme proyecto editorial de las obras completas de Marx y Engels, MEGA por sus siglas en alemán (Marx-Engels Gesamtuausgabe). El objetivo de este proyecto es publicar todos los registros escritos de ambos, no sólo obras terminadas sino borradores, anotaciones sobre otras obras, artículos periodísticos, notas de lectura, o correspondencia (se contaron “15.000 cartas a asociaciones, partidos y personas”, se dice en el prólogo al libro). Hay que recordar que la obra conocida actual de Marx y Engels se fue publicando progresivamente, todavía de manera inconclusa, a lo largo del siglo XX. Musto muestra en un cuadro los principales textos de Marx según año de publicación. 15 de estas 38 obras principales fueron publicadas después de 1900.

Sabemos que los tomos II y III de El Capital fueron editados por Engels después la muerte de Marx. Como demuestra Marcello Musto, mucha de la obra de Marx publicada posteriormente también sufrió o fue modelada según criterios ideológicos, teóricos y políticos que no eran los de Marx. Generalmente estos criterios apuntaron a la propaganda y difusión, en un proceso de sistematización o codificación de un pensamiento creativo, crítico y que adoptaba fases o contradicciones propias en un proceso de investigación. Sin embargo, probablemente a partir de las primeras presentaciones sistemáticas de Engels, fue llegando al público masivo un Marx “granítico”, “todopoderoso”, lleno de respuestas más que preguntas, un marxismo sin dudas, con leyes objetivas que explican todo.

La filología es un método útil para estar perspectiva de lectura crítica de textos que habían sido leídos como cerrados en sí mismos. Como dice Manfred Neuhaus en su contribución, “el punto decisivo, se podría decir el retorno al paradigma editorial antiguo, es el principio de la genética del texto: el imperativo absoluto no es ya generar un texto que se acerque lo más posible a las intenciones del autor sino documentar este texto en su génesis, o sea, desde el primer esbozo hasta la edición final” (p. 67). Esto debería interesar o relacionarse con la comprensión de un pensamiento en permanente construcción, basando antes en criterios de racionalidad autónoma que en principios de autoridad. El método científico crítico trasciende a su autor ya que para que funcione implica la comprensión crítica de sus practicantes. Entonces la filología interesa para saber cómo llegó un autor a tales resultados, con tales fuentes y materiales, en tales contextos. Las MEGA2 proveerán de estas fuentes no publicadas. Hubmann menciona algunos ejemplos. Mencionemos que Marx construyó el concepto de fetichismo de la mercancía leyendo estudios histórico religiosos como el de De Brosses, cuyo registro se encuentra en el volumen MEGA IV/1. Una profundización de la relación de las lecturas que hizo Marx con la génesis de su producción la hace Musto en su capítulo “Marx en Paris”. El carácter dinámico de la investigación se resalta como hipótesis de lectura de estos documentos inéditos: “no homogéneos y muy lejos de presentar una conexión estrecha entre las partes, los manuscritos son, más bien, la expresión evidente de un pensamiento en continuo movimiento” (p. 125).

La génesis de los intentos de unas obras completas de Marx Engels es una parte de la historia del marxismo como movimiento histórico. El primero fue hecho por Riazanov, luego desaparecido por el estalinismo (fueron las primeras MEGA). El segundo, más limitado, fue una edición de Alemania Oriental. Las MEGA2 surgen de ex miembros de las academias del Partido Comunista de éste país, en asociación con el IISG de Holanda (Instituto Internacional de Historia Social, archivo donde se conserva gran parte de los originales de Marx, Engels, Kautsky, y tantos otros), y grupos académicos de distintas universidades (rusos, japoneses, alemanes). Partiendo de aquí, dice Neuhaus, “los tres deseos relacionados con la continuación de los trabajos de la MEGA” eran la “despolitización, internacionalización y academización” (p. 71). Este punto es especialmente polémico.

Los capítulos de Omura y Xiaoping son extraños pero interesantes para los lectores latinoamericanos, ya que describen detallada y sintéticamente la expansión de la obra de Marx Engels en Japón y China. Omura ofrece una mensuración sobre las investigaciones de El capital en Japón, por ejemplo. Se gráfica una importante actividad intelectual crítica basada en Marx. Mas intrigante para nosotros latinoamericanos es el estado de la investigación marxiana en China, país que formalmente adhiere al comunismo todavía hoy. En su capítulo Wei Xiaoping sostiene que la edición de las MEGA2 ayudará a superar la versión dogmática del marxismo que se difundió en aquel país. Sostiene que esto empezó a cambiar desde 1978 en China, incorporándose lecturas en los contextos del marxismo académico y el marxismo occidental. No obstante sus conclusiones son ambiguas, y sugieren la posibilidad de un Marx que avale las reformas capitalistas en aquel país.

El libro incluye un capítulo de Guillermo Almeyra sobre la difusión y recepción de Marx en América Latina y Argentina en particular. Esta difusión muestra los límites de una aplicación no crítica mencionada por los demás autores. Refiriéndose al “enviado de Marx” a la Argentina (el belga valón Raymond Wilmart), escribe que “el delegado de la AIT sin duda fue el primero que introdujo el pensamiento de Marx en América Latina, pero estuvo muy lejos de utilizarlo para hacer un análisis de la sociedad en la estaba, ya que sus prejuicios eurocéntricos y su desconocimiento de las clases que conformaban la misma, así como de la historia de la lucha entre ellas, lo empujaron hacia el retorno al medio social con el que había roto cuando salió de su hogar convertido en blanquista” (p. 140).

Las conclusiones de Almeyra no solo son interesantes sino que actuales para una concepción marxiana abierta. “En resumen, es lícito afirmar que Marx entra en América Latina tardíamente en la obra de Mariátegui (cuyo marxismo viene de Gramsci vía Gobetti) y de pensadores como Bagú…” (p. 145). “Para Mariátegui la liberación de los indígenas y la realización de las tareas democráticas, como la revolución agraria, no podían ser obra de una burguesía nacional debilísima, prácticamente inexistente, sino de una revolución proletaria y campesina que planteara el socialismo…Mientras que el discípulo de Marx Ave Lallemant se despreocupaba del sujeto de la revolución y veía a ésta como el resultado d desarrollo y de las contradicciones en las fuerzas productivas, Mariátegui pone en primer plano al sujeto obrero y popular de la transformación revolucionaria y ve el triunfo socialista no como inevitable sino como una tarea a realizar” (p. 144). La cuestión del sujeto obrero y popular latinoamericano se sigue discutiendo vivamente en las izquierdas de nuestro continente.

La tercera sección es las más teórica, metodológica y filosófica. Sin dudas mantiene el hilo general del libro en torno de una concepción no dogmática de la obra de Marx. Lo hace en la discusión e interpretación de las relaciones entre dialéctica y crítica de la economía política, en las relaciones entre Hegel y Marx, o con la filosofía en general. “La obra de Marx sigue siendo todavía hoy contemporánea, porque puede entenderse no como dogma sino como un proyecto teórico-práctico abierto y de hecho como aportación crucial para la compresión teórica del emergente capitalismo de alta tecnología” (Haug, p. 150). Podemos entender que los autores de esta sección coinciden en que el método de Marx apunta a una dialéctica más allá de Hegel, que no solo lo invierte sino que lo desplaza desde otra concepción.

Así Haug cita a Bidet escribiendo que “una lectura rigurosamente dialéctica solo puede ser aquella que no lee el principio a la luz de lo que viene después” (162). Esto viene a cuento de la genealogía del mismo pensamiento de Marx (sus etapas), por un lado, pero fundamentalmente sobre su concepción de la dialéctica materialista. El desarrollo no tiene finalismo debido a que el movimiento de la contradicción no son formas del concepto (que se conoce a sí mismo) sino formas de la práctica social. De las implicaciones puede mencionarse una crítica a entender la crítica de la economía política como dialéctica del capital como el sujeto. Esto podría sostener según la línea hegeliana, suponiendo que la totalidad cognoscible está dada por el capital como sistema reproductivo. El desplazamiento materialista conduce a la práctica de la relación social del antagonismo, de por sí abierta tanto en la lógica como en la historia. El cierre hegeliano es la completitud del sistema de concepto a esencia, una lógica que se corresponde bien con la idea de que la historia racional es capitalista o técnico productiva (nos referimos que la visión tecnologicista supone el final de la historia en el principio).

Marcello Musto menciona a Michael Lebowitz y Moishe Postone como muestras destacadas de “interpretación general innovadora del pensamiento de Marx” (nota 74, p. 46). Ambos autores produjeron libros importantes de interpretación de las categorías de la crítica de la economía política marxianas. Pero podemos decir que ejemplifican la dualidad señalada arriba entre una problemática centrada sea en la clase trabajadora o en el capitalismo como sujetos históricos. En Más allá de El capital, Lebowitz señala críticamente la ausencia del libro del trabajo asalariado en El capital. Esta ausencia es la falta de construcción de una economía política del trabajo, o de los trabajadores. El problema sería que El capital no incorpora a la lucha de clases en su diseño expositivo.

Postone utilizó los Grundisse para desarrollar la categoría de valor y de capital como conceptos socio-históricos, dando un paso más en la crítica de las categorías económicas. Aquí el capital se convierte en el sujeto de la historia, incluso como lógica abstracta temporal con independencia de la subjetividad de las clases antagónicas. La lectura de Postone afina bastante en variados aspectos incluyendo la manera en que la lucha de clases modifica históricamente las formas del capital. El tiempo social abstracto de trabajo se convierte en la temporalidad histórica unidireccional. Puede subvertirse pero mediante una socialidad general posibilitada por el desarrollo capitalista.

La perspectiva de Lebowitz grosso modo se acerca a quienes de distintas maneras pusieron a la lucha del trabajo y los trabajadores en el mecanismo histórico de cambio más relevante. En la actualidad esta perspectiva a su vez insiste en la multidireccionalidad del proceso histórico. Dicho de otra manera, que la crisis del capitalismo como sistema histórico depende de la lucha subalterna que genera una nueva alternativa. La interpretación la mayoría de los capítulos del libro en la sección que se titula “El capital: la crítica inconclusa” abona esta perspectiva, o en todo caso la sección entera podría leerse desde esta dualidad. Esto es especialmente importante teniendo en cuenta que el debate por la alternativa se ha acrecentado en el contexto de la crisis internacional. El pensamiento abierto goza de amplia difusión, pero muchas veces sin bases teóricas sustentables. Frente a ello las interpretaciones marxistas ortodoxas se benefician de esta debilidad, pero insistiendo en que la estrategia revolucionaria “materialista” se sostiene por el conocimiento de las “leyes científicas objetivas”. Paradójicamente o no, este positivismo se combina y se combinado con cierto hegelianismo. Pero, como dice Arthur, “la crítica del capital es paralela a la crítica de Hegel” (p. 213).

Categories
Reviews

Rubén D. Atahuichi López, La Razón

‘Hoy, Marx no hablaría de dictadura del proletariado’

Marcello Musto – Marcello Musto recorre América Latina con la presentación del libro ‘Tras las huellas de un fantasma, la actualidad de Karl Marx’, para provocar el debate sobre el pensamiento marxista.

Una de las principales preocupaciones del investigador y académico italiano es la poca divulgación bibliográfica que se hizo de Karl Marx. Desde hace varios años se ha dado a la tarea de escudriñar los manuscritos y cartas del pensador, Friedrich Engels y sus amigos, y descubrir las ideas que no necesariamente fueron incorporadas en El capital, el libro básico de los estudios filosóficos y políticos sobre economía, capitalismo y clases sociales del autor prusiano del siglo XIX.

Quizás pueda resultar superfluo imaginar a Karl Marx (1818-1883) teorizando y planteando luchas en la actualidad, como en la Comuna de París. Sin embargo, nacido del análisis de Marcello Musto, un estudioso italiano de Marx, es posible. De paso por La Paz, éste se anima a decir que el autor del Manifiesto Comunista, junto a Friedrich Engels, no pensaría lo mismo ahora de la tesis de la “dictadura del proletariado”, tan utilizada en las movilizaciones de las izquierdas de hoy y de antes en el país.

“Pienso que hoy, Marx nunca diría dictadura del proletariado. Viendo lo que ha pasado en la Unión Soviética, no diría este concepto que ha utilizado algunas veces; que no tiene nada que ver con (lo que hicieron) los políticos stalinistas”, dice en una charla con Animal Político, en ocasión de la presentación de Tras las huellas de un fantasma, la actualidad de Karl Marx, libro junto a otros autores universales que editó, hace dos semanas en La Paz y Cochabamba.

Si es así, se desmitifica el concepto y el sentido de la dictadura del proletariado, retrucamos. “Sólo estuve pensando. Si Marx utilizaría este eslogan, lo haría después de algunos errores o una tragedia (como la) del movimiento obrero en la Europa oriental (Rumanía, Albania)”, responde Musto, aunque antepone a su afirmación su modestia.

Mijaíl Aleksándrovich Bakunin (1814-1876), considerado uno de los padres del anarquismo, ya había cuestionado el concepto de Dios y el Estado. “¿Qué significa el proletariado elevado a condición de clase dominante? ¿Acaso todo el proletariado estaría a la cabeza del Gobierno? Hay cerca de 40 millones de alemanes, ¿acaso todos ellos serán miembros del Gobierno? Todo el pueblo será director y no habrá Gobierno, no habrá Estado. Pero toda vez que haya Estado, habrá dirigidos, existirán esclavos”.

Marx había planteado la idea —sólo 12 veces usada en los escritos junto a Engels, según Musto— en su afán de promover el derrocamiento del régimen burgués y el establecimiento del proletariado en el poder tras la revolución socialista. “Ya hemos dicho que el primer paso de la revolución obrera será el ascenso del proletariado al poder, la conquista de la democracia”, dicta, por su parte, el Manifiesto Comunista.

“Marx tenía la idea de una sociedad organizada de manera democrática, con participación social, política y económica; utilizaba diferentes palabras para decir comunismo y socialismo: autogestión de los trabajadores”, recuerda Musto.

La dictadura del proletariado es algo que Marx ha mencionado por un periodo de lucha muy fuerte entre los capitalistas, las clases dominantes y los trabajadores, y el ejemplo más importante era la Comuna de París, en su análisis.

Más allá de eso, de la especulación nuestra sobre el sentido actual de la dictadura del proletariado, dice que Marx ha dicho dos cosas: “uno, no hay una única vía para hacer la revolución o cambiar las relaciones económicas; en una realidad homogénea, puede ser con elecciones democráticas (Holanda) o puede ser con la revolución (Alemania). Marx dijo que condiciones sociales diferentes y homogéneas no hay un modelo o una ley”.

Sin embargo, sus ideas no siempre fueron reproducidas como él las planteaba, quizás por eso nuestro interlocutor considera que el stalinismo, con la purga de ideas en los años 30, fue una de las causas de su escasa expansión. Joseph Stalin (1878-1953) planteaba el rigor del poder de la mayoría explotada sobre la minoría explotadora, pero sin una democracia plena para todos.

“El hecho de que la palabra ha sido tan importante en la Unión Soviética es porque el partido tenía que hacer el control de la sociedad, y después el Estado, porque el partido se ha hecho Estado”, considera Musto.

Ahora. Cree que, aún así, Marx ha regresado, y esa condición es insumo para el debate actual acerca de su pensamiento. Eso quiere decir que los estudiosos y las universidades han comenzado a desempolvar los escritos y otorgarle de nuevo el valor a sus pensamientos. “Marx ha regresado como investigador del capitalismo. El verdadero retorno de Marx es el retorno político, en periodistas, trabajadores y movimientos políticos”, dice el académico, profesor y PhD en Filosofía y Política de la Universidad de Nápoles, Italia.

Su preocupación está en la acción actual no siempre consecuente con el pensamiento de Marx y Engels. “Necesitamos un Marx verdadero en las luchas”, reclama, como personalizando al pensador con los movimientos sociales del mundo.

De gira académica por América Latina con la provocación de Tras las huellas de un fantasma…, Musto argumenta que en el orbe, como el capitalismo en la época de Marx que impedía la propagación de sus ideas, las condiciones son complicadas. “En gran parte del mundo estamos en una condición difícil, de defensa (de los derechos), porque hay un ataque a la condición de los trabajadores, como pasa en Europa”, dice.

Claro, hay movimientos dispersos, como los jóvenes en Seatle, Madrid o México, que si bien comienzan a cuestionar el sistema, no necesariamente comulgan con el pensamiento marxista. “No tienen ninguna idea de lo que es el anticapitalismo, una sociedad diferente. Cuestionan el sistema pero sin los instrumentos para lucharlo”.

“El anticapitalismo de Marx, el internacionalismo del Che Guevara o los pensamientos de Gramsci (Antoni, 1891-1937) sobre la tradición marxista del movimiento obrero, es lo que necesitamos”, afirma.

En ese su repaso de la reproducción del pensamiento marxista en la región, cita a Cuba, aunque el Che, con sentido autocrítico, alguna vez dijo que el marxismo allí fue menos pragmático, más dogmático y con influencia rusa. “Claro. Yo digo cómo podría haber sido diferente si vamos a pensar las condiciones en las cuales el marxismo y la lucha revolucionaria nacieron… Claro, Rusia tenía este sentido, esta intromisión mundial muy fuerte, estamos hablando de pocos años después de la muerte de Stalin. Principalmente tenía eso”, asiente el profesor de Ciencias Políticas de la York University, Toronto (Canadá).

¿Y puede decirse que Cuba es el ejemplo más claro del desarrollo del pensamiento marxista? “No lo sé. Claro que Marx estudió una realidad que era mucho más capitalista; veía las transformaciones de Europa y todo el mundo. Cuba tenía una condición diferente, como el marxismo tenía una condición diferente”, responde el estudioso marxista.

“Fidel Castro, un año después de la revolución (1959), cuando la revolución estuvo llegando a ser más socialista, dijo ‘hemos hecho algo más grande que nosotros mismos’”. Pero… Musto guarda fe en la irrupción de gobiernos de izquierda en América Latina, como los de Bolivia y Ecuador, especialmente. “En América Latina, hoy la izquierda es fuerte”, admite.

¿Y cree que Bolivia está recuperando ese pensamiento? “Yo pienso que sí, sobre todo… Para mí, no es importante que se recupere a aquella persona, sino el pensamiento verdaderamente anticapitalista”.

Musto siguió de cerca el llamado “proceso de cambio” boliviano, desde antes de la elección de Evo Morales. “Bolivia es un símbolo importante en el mundo, es como lo que era en los años 90 Chiapas, cuando no había nada en la izquierda, cuando no había esperanza…Bolivia representa un poquito eso, o cuando eran los movimientos estudiantiles de Francia e Italia en los 60”, dice.

Con un guiño a Morales y a sus acciones en el gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS), sugiere una actitud concertadora para la gestión. “Bolivia tiene una responsabilidad hoy, que la pienso muy fuertemente. Si es tan fuerte, Bolivia tiene que hacer este proceso de cambio de la manera más abierta, más democrática posible. Yo sé que es muy difícil organizar el poder y en estas condiciones políticas y sociales, con esta derecha y con este ataque”.

De regreso a Canadá, Musto se ha cargado de muchos insumos en el país, entre libros, entrevistas y una charla con nosotros. Y recuerda lo que quiso Marx: “Yo no quiero ser un nuevo cocinero que da la receta de la cocina del futuro; no quiero ser como los socialistas utopistas, como los positivistas…”. Que así sea.

Perfil

Nombre: Marcello Musto

Nació: 14-04-1976

Profesión: Filósofo

Cargo: Profesor de la York University, Toronto (Canadá)

Estudios

Marcello Musto se muestra como un hombre sencillo y conversador. A la par de exponer sus análisis, siempre busca conocer el criterio de sus interlocutores acerca de la realidad política; así se alimenta de insumos para entender más la política.

Evo Morales y su gobierno tienen que ser abiertos

En medio de un bullicio de la consola de un restaurante francés, Le Comedié, en La Paz, el napolitano Marcello Musto también pide hablar con el periodista; pregunta sobre la situación del país y el proceso político que vive desde hace seis años. Expresa admiración por las luchas políticas y sociales que precedieron en el país, y se emociona al referirse a los cambios políticos.

— ¿Cómo concibe a Evo Morales?

— Cuando fue la elección, estuve muy feliz, por lo que representa el hombre; si no es sólo un hombre, fue un cambio radical en la sociedad boliviana. Espero que él y el proceso de cambio sean bien abiertos, que escuche, para la responsabilidad que requiere el país. El proceso tiene que ser algo participativo y democrático. Si Bolivia lo hace, lo va a hacer la izquierda mundial también.

— Llega al país en medio de una vigilia de indígenas del TIPNIS.

— Los conflictos que vive el país no afectan al Gobierno. Lo de la policía (el motín) tiene que ser rechazado con dureza. El TIPNIS es algo diferente.

— ¿Es posible un Estado Plurinacional?

— Absolutamente, es posible.

— ¿Cómo lo concibe?

— Una forma de democracia que es más sustancial y real que formal. Las constituciones de Bolivia y Ecuador son un avance muy significativo, porque la ley y la forma de la política y la jurisdicción del Estado tendrían que ser respetuosas de la diferencias.

— Pero ha descontento…

— No pienso que haya un descontento. El MAS y este Gobierno tienen apoyo popular muy fuerte. No pienso que si vamos a elecciones Morales pierda. Hay una derecha muy débil, como Ecuador, que no tiene un proyecto político. La izquierda debe intentar todas las posibilidades; los movimientos sociales deben entender los errores y dramas políticos del pasado.

— ¿Qué entiende por marxismo?

— La libertad. Porque en los siglos pasados hemos sufrido el increíble y dramático proceso de hegemonía cultural del capitalismo sobre el socialismo, en la sociedad americana sobre todo. La libertad está en el socialismo, esta alternativa de sociedad no empieza con Marx, sino con la lucha de los trabajadores.

Categories
Interviews

Hoy, Marx no hablaría de dictadura del proletariado

Marcello Musto recorre América Latina con la presentación del libro ‘Tras las huellas de un fantasma, la actualidad de Karl Marx’, para provocar el debate sobre el pensamiento marxista.

Una de las principales preocupaciones del investigador y académico italiano es la poca divulgación bibliográfica que se hizo de Karl Marx. Desde hace varios años se ha dado a la tarea de escudriñar los manuscritos y cartas del pensador, Friedrich Engels y sus amigos, y descubrir las ideas que no necesariamente fueron incorporadas en El capital, el libro básico de los estudios filosóficos y políticos sobre economía, capitalismo y clases sociales del autor prusiano del siglo XIX.

Quizás pueda resultar superfluo imaginar a Karl Marx (1818-1883) teorizando y planteando luchas en la actualidad, como en la Comuna de París. Sin embargo, nacido del análisis de Marcello Musto, un estudioso italiano de Marx, es posible. De paso por La Paz, éste se anima a decir que el autor del Manifiesto Comunista, junto a Friedrich Engels, no pensaría lo mismo ahora de la tesis de la “dictadura del proletariado”, tan utilizada en las movilizaciones de las izquierdas de hoy y de antes en el país.

“Pienso que hoy, Marx nunca diría dictadura del proletariado. Viendo lo que ha pasado en la Unión Soviética, no diría este concepto que ha utilizado algunas veces; que no tiene nada que ver con (lo que hicieron) los políticos stalinistas”, dice en una charla con Animal Político, en ocasión de la presentación de Tras las huellas de un fantasma, la actualidad de Karl Marx, libro junto a otros autores universales que editó, hace dos semanas en La Paz y Cochabamba.

Si es así, se desmitifica el concepto y el sentido de la dictadura del proletariado, retrucamos. “Sólo estuve pensando. Si Marx utilizaría este eslogan, lo haría después de algunos errores o una tragedia (como la) del movimiento obrero en la Europa oriental (Rumanía, Albania)”, responde Musto, aunque antepone a su afirmación su modestia.

Mijaíl Aleksándrovich Bakunin (1814-1876), considerado uno de los padres del anarquismo, ya había cuestionado el concepto de Dios y el Estado. “¿Qué significa el proletariado elevado a condición de clase dominante? ¿Acaso todo el proletariado estaría a la cabeza del Gobierno? Hay cerca de 40 millones de alemanes, ¿acaso todos ellos serán miembros del Gobierno? Todo el pueblo será director y no habrá Gobierno, no habrá Estado. Pero toda vez que haya Estado, habrá dirigidos, existirán esclavos”.

Marx había planteado la idea —sólo 12 veces usada en los escritos junto a Engels, según Musto— en su afán de promover el derrocamiento del régimen burgués y el establecimiento del proletariado en el poder tras la revolución socialista. “Ya hemos dicho que el primer paso de la revolución obrera será el ascenso del proletariado al poder, la conquista de la democracia”, dicta, por su parte, el Manifiesto Comunista.

“Marx tenía la idea de una sociedad organizada de manera democrática, con participación social, política y económica; utilizaba diferentes palabras para decir comunismo y socialismo: autogestión de los trabajadores”, recuerda Musto.

La dictadura del proletariado es algo que Marx ha mencionado por un periodo de lucha muy fuerte entre los capitalistas, las clases dominantes y los trabajadores, y el ejemplo más importante era la Comuna de París, en su análisis.

Más allá de eso, de la especulación nuestra sobre el sentido actual de la dictadura del proletariado, dice que Marx ha dicho dos cosas: “uno, no hay una única vía para hacer la revolución o cambiar las relaciones económicas; en una realidad homogénea, puede ser con elecciones democráticas (Holanda) o puede ser con la revolución (Alemania). Marx dijo que condiciones sociales diferentes y homogéneas no hay un modelo o una ley”.

Sin embargo, sus ideas no siempre fueron reproducidas como él las planteaba, quizás por eso nuestro interlocutor considera que el stalinismo, con la purga de ideas en los años 30, fue una de las causas de su escasa expansión. Joseph Stalin (1878-1953) planteaba el rigor del poder de la mayoría explotada sobre la minoría explotadora, pero sin una democracia plena para todos.

“El hecho de que la palabra ha sido tan importante en la Unión Soviética es porque el partido tenía que hacer el control de la sociedad, y después el Estado, porque el partido se ha hecho Estado”, considera Musto.

Ahora. Cree que, aún así, Marx ha regresado, y esa condición es insumo para el debate actual acerca de su pensamiento. Eso quiere decir que los estudiosos y las universidades han comenzado a desempolvar los escritos y otorgarle de nuevo el valor a sus pensamientos. “Marx ha regresado como investigador del capitalismo. El verdadero retorno de Marx es el retorno político, en periodistas, trabajadores y movimientos políticos”, dice el académico, profesor y PhD en Filosofía y Política de la Universidad de Nápoles, Italia.

Su preocupación está en la acción actual no siempre consecuente con el pensamiento de Marx y Engels. “Necesitamos un Marx verdadero en las luchas”, reclama, como personalizando al pensador con los movimientos sociales del mundo.

De gira académica por América Latina con la provocación de Tras las huellas de un fantasma…, Musto argumenta que en el orbe, como el capitalismo en la época de Marx que impedía la propagación de sus ideas, las condiciones son complicadas. “En gran parte del mundo estamos en una condición difícil, de defensa (de los derechos), porque hay un ataque a la condición de los trabajadores, como pasa en Europa”, dice.

Claro, hay movimientos dispersos, como los jóvenes en Seatle, Madrid o México, que si bien comienzan a cuestionar el sistema, no necesariamente comulgan con el pensamiento marxista. “No tienen ninguna idea de lo que es el anticapitalismo, una sociedad diferente. Cuestionan el sistema pero sin los instrumentos para lucharlo”.

“El anticapitalismo de Marx, el internacionalismo del Che Guevara o los pensamientos de Gramsci (Antoni, 1891-1937) sobre la tradición marxista del movimiento obrero, es lo que necesitamos”, afirma.

En ese su repaso de la reproducción del pensamiento marxista en la región, cita a Cuba, aunque el Che, con sentido autocrítico, alguna vez dijo que el marxismo allí fue menos pragmático, más dogmático y con influencia rusa. “Claro. Yo digo cómo podría haber sido diferente si vamos a pensar las condiciones en las cuales el marxismo y la lucha revolucionaria nacieron… Claro, Rusia tenía este sentido, esta intromisión mundial muy fuerte, estamos hablando de pocos años después de la muerte de Stalin. Principalmente tenía eso”, asiente el profesor de Ciencias Políticas de la York University, Toronto (Canadá).

¿Y puede decirse que Cuba es el ejemplo más claro del desarrollo del pensamiento marxista? “No lo sé. Claro que Marx estudió una realidad que era mucho más capitalista; veía las transformaciones de Europa y todo el mundo. Cuba tenía una condición diferente, como el marxismo tenía una condición diferente”, responde el estudioso marxista.

“Fidel Castro, un año después de la revolución (1959), cuando la revolución estuvo llegando a ser más socialista, dijo ‘hemos hecho algo más grande que nosotros mismos’”. Pero… Musto guarda fe en la irrupción de gobiernos de izquierda en América Latina, como los de Bolivia y Ecuador, especialmente. “En América Latina, hoy la izquierda es fuerte”, admite.

¿Y cree que Bolivia está recuperando ese pensamiento? “Yo pienso que sí, sobre todo… Para mí, no es importante que se recupere a aquella persona, sino el pensamiento verdaderamente anticapitalista”.

Musto siguió de cerca el llamado “proceso de cambio” boliviano, desde antes de la elección de Evo Morales. “Bolivia es un símbolo importante en el mundo, es como lo que era en los años 90 Chiapas, cuando no había nada en la izquierda, cuando no había esperanza…Bolivia representa un poquito eso, o cuando eran los movimientos estudiantiles de Francia e Italia en los 60”, dice.

Con un guiño a Morales y a sus acciones en el gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS), sugiere una actitud concertadora para la gestión. “Bolivia tiene una responsabilidad hoy, que la pienso muy fuertemente. Si es tan fuerte, Bolivia tiene que hacer este proceso de cambio de la manera más abierta, más democrática posible. Yo sé que es muy difícil organizar el poder y en estas condiciones políticas y sociales, con esta derecha y con este ataque”.

De regreso a Canadá, Musto se ha cargado de muchos insumos en el país, entre libros, entrevistas y una charla con nosotros. Y recuerda lo que quiso Marx: “Yo no quiero ser un nuevo cocinero que da la receta de la cocina del futuro; no quiero ser como los socialistas utopistas, como los positivistas…”. Que así sea.

Perfil

Nombre: Marcello Musto

Nació: 14-04-1976

Profesión: Filósofo

Cargo: Profesor de la York University, Toronto (Canadá)

Estudios

Marcello Musto se muestra como un hombre sencillo y conversador. A la par de exponer sus análisis, siempre busca conocer el criterio de sus interlocutores acerca de la realidad política; así se alimenta de insumos para entender más la política.

Evo Morales y su gobierno tienen que ser abiertos

En medio de un bullicio de la consola de un restaurante francés, Le Comedié, en La Paz, el napolitano Marcello Musto también pide hablar con el periodista; pregunta sobre la situación del país y el proceso político que vive desde hace seis años. Expresa admiración por las luchas políticas y sociales que precedieron en el país, y se emociona al referirse a los cambios políticos.

— ¿Cómo concibe a Evo Morales?

— Cuando fue la elección, estuve muy feliz, por lo que representa el hombre; si no es sólo un hombre, fue un cambio radical en la sociedad boliviana. Espero que él y el proceso de cambio sean bien abiertos, que escuche, para la responsabilidad que requiere el país. El proceso tiene que ser algo participativo y democrático. Si Bolivia lo hace, lo va a hacer la izquierda mundial también.

— Llega al país en medio de una vigilia de indígenas del TIPNIS.

— Los conflictos que vive el país no afectan al Gobierno. Lo de la policía (el motín) tiene que ser rechazado con dureza. El TIPNIS es algo diferente.

— ¿Es posible un Estado Plurinacional?

— Absolutamente, es posible.

— ¿Cómo lo concibe?

— Una forma de democracia que es más sustancial y real que formal. Las constituciones de Bolivia y Ecuador son un avance muy significativo, porque la ley y la forma de la política y la jurisdicción del Estado tendrían que ser respetuosas de la diferencias.

— Pero ha descontento…

— No pienso que haya un descontento. El MAS y este Gobierno tienen apoyo popular muy fuerte. No pienso que si vamos a elecciones Morales pierda. Hay una derecha muy débil, como Ecuador, que no tiene un proyecto político. La izquierda debe intentar todas las posibilidades; los movimientos sociales deben entender los errores y dramas políticos del pasado.

— ¿Qué entiende por marxismo?

— La libertad. Porque en los siglos pasados hemos sufrido el increíble y dramático proceso de hegemonía cultural del capitalismo sobre el socialismo, en la sociedad americana sobre todo. La libertad está en el socialismo, esta alternativa de sociedad no empieza con Marx, sino con la lucha de los trabajadores.

Categories
Interviews

Un fantasma que hace ruido y da de qué hablar: Marcello Musto en Quito

“¿Quién era Marx? Marx era un estudiante exactamente como vosotros, ni más ni menos, un estudiante de Quito de 2012”. Con estas palabras, Marcello Musto inició su conferencia el pasado martes 07 de junio en el auditorio Pedro Jorge Vera de la Facultad de Comunicación Social (Facso).

Al evento, organizado por el Instituto de Investigación y Posgrados (ISICS) y Dax Toscano, docente de la materia Teoría Social y Política de la Facultad (coordinador del evento), asistieron alrededor de 500 personas, entre estudiantes, docentes, trabajadores y autoridades.

Fernando López, decano de la Facultad, realizó la apertura del evento: “Marx, un fantasma que hace ruido y da de qué hablar”, dijo.

Musto compartió detalles invisibilizados de la vida del pensador del siglo XVIII. Durante 90 minutos, los asistentes pudieron acercarse a Marx y sus travesías, sus limitaciones, su contexto histórico, su producción intelectual. En su obra “Tras las huellas de un fantasma: la actualidad de Karl Marx”, publicado por la Editorial Siglo XXI, se recoge toda esta información.

“Contra la ofensiva posmoderna de derecha”

“El profesor Musto ha tenido una gran atención con nosotros, al venir a dar una charla en nuestra Facultad en una gira que está realizando por primera vez por América del Sur. En su recorrido no solamente va a exponer las ideas de Marx, sino también, conocer nuestra realidad. Para él es importante conocer los pueblos de Latinoamérica y así realizar una explicación de nuestras realidades concretas”, indicó Toscano.

“En la facultad hemos tratado de mantener, aún en los momentos más duros de la ofensiva posmoderna de derecha, espacios para el pensamiento crítico”, manifestó López.

A criterio de Marco Villarroel, docente de la Facultad, es un hecho interesante que temas considerados “peligrosos” o “tabú” sean retomados en las aulas universitarias y resaltó lo positivo de la realización de este evento, pues permite un rejuvenecimiento del pensamiento.

Toscano agregó que lo fundamental es que se socialicen las ideas de las distintas personas que ven al mundo con una visión diferente a la oficial, “lo importante es que eso llegue a la conciencia de la gente, sobre todo a la conciencia de los y las estudiantes”.

“Me gustó ver el otro rostro de Marx, pues el expositor nos dejó a nosotros elegir si adoptamos la teoría marxista o no. El problema con mis compañeros y yo, es que conocemos solo partes de las obras de algunos autores y con Marx ciertos profesores nos dicen hasta las páginas específicas que debemos leer, entonces resulta poco serio realizar estudios universitarios así”, dijo Carolina Cuenca, estudiante de cuarto semestre.

Ana Ayala, estudiante de quinto semestre de la Facso, expresó que “lo que Marx quiso hacer es entender el capitalismo para combatirlo. Muchos de los catedráticos se empeñan en ser solo pensadores sin tener un accionar. Es importante retomar Marx porque la cátedra y el sistema nos quieren quitar las materias de Teoría Crítica, fundamental para los comunicadores”.

Las dos estudiantes de la Facso concordaron en que los alumnos(as) tienen la responsabilidad de auto-educarse. “Si queremos cambiar debemos comprometernos en desarrollar estudios más elevados y serios en nuestro país, tener la convicción que un país distinto es posible”.

Conferencia: Los nuevos rostros de Karl Marx

A continuación, un extracto de la conferencia dictada por Marcello Musto : “Me siento en mi casa, me siento en una universidad viva, una simbiosis con las personas que estudian y trabajan aquí. ¿Quién era Marx? Los estudiantes siempre se han imaginado a Marx como una estatua, grande, duro, con barba y puede ser que lo consideren como una divinidad, un pensador muy grande y complicado, lo que intentaré es presentar un rostro humano de Marx”.

“Hoy vivimos una situación de paradoja, existen intelectuales que hablan de la posibilidad del fin del mundo y no de la posibilidad del fin del capitalismo, un sistema dramático que nos ha llevado a la crisis. Crisis que no es un incidente, sino un momento estructural y cíclico del capitalismo, porque el capital tiene que destruir las condiciones sociales que los trabajadores han ganado para empezar nuevamente una explotación más grande”.

“Marx es un autor que debe ser leído nuevamente y con muchas atenciones. Muchos estudiosos han dicho que él no ha hecho nada en sus últimos años de vida porque no ha publicado, pero no significa que no ha hecho. Marx no publicó porque quería estar seguro de lo que escribía, quería seguir estudiando. Recordemos que Marx era un ser humano y nosotros debemos completar las cosas que ha hecho”.

Categories
Interviews

Revoluciones latinoamericanas atrapan las miradas del mundo

Quito (Pichincha). – No estaba muerto. Karl Marx se levantó en la Facultad de Comunicación Social (FACSO) de Quito durante la conferencia que compartió el filósofo napolitano, Marcello Musto, quien destacó que categorías de análisis y los conceptos marxistas son pertinentes para comprender la realidad de Europa, América Latina y Asia.

Además, el italiano presentó un apetitoso libro “Tras las huellas de un fantasma”. Editado por siglo XXI y, con artículos de una decena de autores, el texto promete demostrar que el pensamiento de Marx es más pertinente hoy que en su época. “En el tiempo de Marx, Inglaterra era el país más capitalista, hoy el mundo está capitalizado”, afirmó sin reparos.

Luego, Musto advirtió una traslación del marxismo hacia una Latinoamérica, en donde surge una ola de revoluciones ciudadanas que atrapa las miradas del mundo. “En las últimas elecciones el candidato francés del frente de la izquierda recogió elementos de la Revolución Ciudadana que se emprende en Ecuador”, dijo.

Otro aporte que brindó fue la posibilidad de aunar el marxismo con la cultura andina. En los últimos años se ha demostrado que “el marxismo, el comunismo y la teoría más clásica del movimiento obrero pueden juntarse con la realidad andina”.

Se refirió a Evo, Chávez, Correa como “líderes políticos con una personalidad muy fuerte”. También, los calificó como “figuras carismáticas” de una izquierda latinoamericana impulsadora de “un proceso con cambios radicales” que no se contamina del “progresismo conservador”.

Esto se ha logrado, según su ponencia, por “la capacidad de movilización de los líderes y la participación social”. El filósofo levantó las cejas cuando dijo que los dirigentes de los procesos revolucionarios han logrado “mirar con sus ojos y escuchar las demandas que llegan de la calle”.

Admitió que está seducido por conocer más de cerca las transformaciones en la realidad de los pueblos andinos. Esos que han mostrado, en su opinión, “un proyecto de democracia radical que pasa por las comunidades, los trabajadores, las mujeres y los jóvenes”.

Para aseverar esto invita a mirar las constituciones aprobadas en Ecuador, Venezuela y Bolivia. “Son constituciones muy avanzadas”, añadió antes de reconocer que “son una contribución muy significativas de Latinoamérica para toda la izquierda mundial”.

Finalmente, Musto alzó la voz para identificar que el marxismo necesita pensar los nuevos conflictos y escenarios que proponen los gobiernos que llevan adelante las revoluciones ciudadanas en el siglo XXI. Así, dejó claro que “la cosa más importante es la conciencia de clase, la conciencia de lo injusto”.

Categories
Journalism

Marx, la crisis y los Grundrisse

Marx escribió los Grundrisse durante su exilio en Londres, en uno de los momentos más difíciles de su
vida, al tiempo que arreciaba la primera crisis financiera mundial.
“Los capitalistas que tantochillan contra el ‘derecho al trabajo’ exige[n] ahorapor doquier […] el ‘derecho al beneficio’, endetrimento de la comunidad ”, escribía Marx a Engels en 1857
En 1848 Europa es sacudida por numerosas insurrecciones populares inspiradas en los principios de libertad política y justicia social. La debilidad de un movimiento obrero que acababa de nacer, el abandono por parte de la burguesía de los ideales que al principio compartía con ella, la represión militar y la vuelta de la prosperidad económica, llevan por todas partes a la derrota de estas insurrecciones, de manera que la reacción vuelve a coger las riendas del poder. Marx apoya los movimientos revolucionarios a través del diario Neue Rheinische Zeitung: Organ der Demokratie, del que él es fundador y redactor en jefe. En las columnas de este periódico, Marx prosigue una labor intensa de agitación apoyando la causa de los insurgentes e incitando al proletariado a proclamar “la revolución social y republicana”.
Durante este periodo vive entre Bruselas, París y Colonia, pasa por Berlín, Viena, Hamburgo y muchas otras ciudades alemanas, estableciendo por todos estos lugares contactos para desarrollar las luchas en curso. Fue a causa de esta incesante actividad militante por lo que fue detenido primero en Bélgica y después en Prusia y mediante un decreto de expulsión, siendo Luis Napoleón Bonaparte presidente de la República, el gobierno francés le obliga a salir de París. Marx decide trasladarse a Inglaterra cruza el canal de la Mancha en el verano de 1849, con 31 años de edad, y se instala en Londres.
Convencido al principio de que no iba a ser más que una breve estancia, allí se quedará para el resto de sus días, como un apátrida.

CITA CON LA REVOLUCIÓN
Los primeros años de su exilio inglés están marcados por la más negra miseria y las enfermedades que provocaron la muerte de tres de sus hijos. Aunque Marx nunca conoció la abundancia, esta fase representa sin lugar a dudas el peor momento de su existencia. De diciembre de 1850 a septiembre de 1856, vive con su familia en un apartamento de dos habitaciones en el número 28 de Dean Street, en el Soho, uno de los barrios más pobres y más ruinosos de la capital. En otoño de 1856, el matrimonio Marx, sus tres hijas Jenny, Laura y Eleanor, junto con su fiel sirvienta Hélène Demuth considerara parte de la familia, se instalan en la zona norte de Londres, en el número 9 de Grafton Terrace, donde los alquileres eran más baratos. Después de la muerte del tío y de la madre de Jenny von Westphalen, su esposa, la doble herencia le permitió detener el círculo vicioso de la deuda, la recuperación en el monte de piedad de algunos vestidos y efectos personales, así como cambiar de vivienda.
El edificio en el que los Marx habitan hasta 1864 se encontraba en una zona de reciente urbanización, sin vías adecentadas que la unieran al centro y sumida por la noche en la plena oscuridad. Sin embargo, la familia vive en una verdadera casa, mínimo requisito para tener “al menos una apariencia de respetabilidad”.
Durante el año 1856, Marx abandona completamente sus estudios de economía política, pero el resurgimiento de la crisis financiera internacional cambia completamente la situación. En una atmósfera de gran incertidumbre, que se transforma en pánico general para acabar provocando quiebras por todas partes, Marx siente que hay que pasar a la acción y, en previsión de los desarrollos futuros de la recesión, escribe a Friedrich Engels: “no creo que podamos quedar como espectadores por más tiempo”3. Éste último, por su parte, está desbordante de optimismo y describe a su amigo el futuro escenario: “Esta vez va a ser un juicio final sin precedentes, toda la industria europea está arruinada, todos los mercados están saturados […], todas las clases acomodadas están siendo arrastradas a la ruina, va a haber una bancarrota completa de la burguesía, la guerra y la anarquía en grado sumo. Yo también creo que todo se cumplirá a lo largo de 1857”.
Al cabo de una década marcada por el reflujo del movimiento revolucionario y en el curso de la cual ellos no pudieron jugar un papel activo en el contexto político europeo, los dos amigos volvieron a intercambiarse mensajes de confianza en el futuro. La cita con la revolución, tanto tiempo esperada, parecía ya muy próxima y ofrece a Marx una prioridad urgente: retomar la redacción de su “Economía” y acabarla lo más pronto posible.

 

Traducción: José Mª Fdez. Criado

Categories
Interviews

El fantasma de Karl Marx comienza a recorrer otra vez el mundo

El socialismo, como opción del buen vivir, es posible sólo si existe una participación radical y democrática del pueblo, sostiene el politólogo y filósofo Marcello Musto.

Esto es algo de lo que Marx estaba completamente convencido y sobre lo cual nunca cambió de opinión. En sus diferentes escritos, siempre habla de la autoemancipación de las clases obreras, explica el docente e investigador italiano.

Esto es una diferencia radical con el marxismo dominante del siglo pasado, el de los líderes, de las figuras carismáticas o dramáticas, como Stalin, Lenin o Mao, o el de los partidos de vanguardia, lo cual se debe al leninismo en la sociedad soviética.

Académico en el Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de York, en Toronto, Canadá, Marcello Musto, a sus 37 años, es una de las más importantes figuras jóvenes en el estudio y la enseñanza del marxismo.

Destacan, entre otras, sus investigaciones sobre la nueva edición histórico-crítica de las obras completas Marx y Engels Gesamtausagabe, en la Berlin-Brandenburgische Akademie der Wissenschaften, en Alemania.

La presencia del investigador en México tiene que ver precisamente con lo anterior, pues ayer participó en la mesa redonda en torno del libro Tras las huellas de un fantasma: la actualidad de Karl Marx, del cual es compilador y en el que se presentan las más recientes investigaciones filológicas sobre la publicación de la obra íntegra de ese par de autores referenciales, conocida como la Mega 2, por sus siglas.

Dicha mesa tuvo lugar en el auditorio II de la Torre de Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), como parte del seminario permanente Marx hoy: nuevas lecturas a partir de los trabajos de la Mega 2, el cual concluyó este viernes.

Uno de los coordinadores de ese seminario es el filósofo mexicano Gabriel Vargas Lozano, quien escribió el prólogo de la edición en español del citado volumen, publicada por Siglo XXI, en la cual se incluye asimismo un texto de Guillermo Almeyra.

Crisis, no caída del neoliberalismo

En entrevista conjunta con La Jornada, Marcello Musto y Gabriel Vargas Lozano expresan su convencimiento de que el capitalismo, como sostenía Karl Marx, tarde o temprano tendrá que sucumbir, y consideran al socialismo como una alternativa viable.

Sin embargo, ambos especialistas asumen que el derrumbe del modelo capitalista aún está lejano, no obstante los movimientos de protesta que tienen lugar hoy en el mundo, como los indignados en España o en Wall Street: “Es una crisis del neoliberalismo, severa, más no su caída“.

Agrega Musto: “No soy optimista de que existan ahora las condiciones para un cambio drástico. Estamos en un tiempo de crisis, no vamos a ver un cambio radical del sistema económico. Pero lo que está ocurriendo es importante porque hay puntos que tienen que ser arreglados, entre ellos la cuestión económica, algo muy importante.

Vargas Lozano, por su parte, cita al desaparecido filósofo Adolfo Sánchez Vázquez para resaltar que el llamado socialismo real, el de la ex Unión Soviética, no fue un real socialismo.

Reitera que para posibilitar el modelo socialista “es necesario buscar una solución para una democracia radical, no una democracia política liberal como la que prevalece, en la que las elites son las que deciden y los demás acuerdan que sí”.

Al respecto, afirma que es indispensable un nuevo modelo de democracia como centro de una nueva construcción del socialismo, aunque considera que se deben establecer las bases.

Es decir, los filósofos y científicos sociales deben imaginar cuáles son las instituciones socialistas. Así como los pensadores ilustrados del siglo XVIII imaginaron las nuevas instituciones, ahora se tienen que perfilar las nuevas instituciones, buscar soluciones concretas“, agrega el pensador mexicano.

La izquierda mexicana debería de empezar a leer este nuevo Marx (el de la Mega 2), porque solo leen a John Dewey; se ha quedado en el pragmatismo. La izquierda en nuestro país se ha derivado a una socialdemocracia que ya vimos que fracasó o a un pragmatismo sin vías de salida“.

En ese sentido, sostiene “que los políticos mexicanos de izquierda harían bien en recuperar sus viejos libros de Marx y leer los nuevos; tienen que ponerse al día, deben recuperarse. De plano, expulsaron al marxismo; hicieron bien al deshacerse del marxismo dogmático, pero no hay que tirar al niño con el agua de la bañera”.

Publicarán la obra completa

De acuerdo con Marcello Musto y Gabriel Vargas Lozano, la vigencia de Karl Marx es cada vez más palpable y se refieren a él como un fantasma, en sentido figurado, porque se trata de un pensador que ha sido dado por muerto varias veces.

Por ejemplo, el 1938, lo intentó matar José Stalin con su folleto sobre materialismo dialéctico y materialismo histórico que convirtió al marxismo en una versión dogmática que se impuso como interpretación oficial y la mantuvieron como Lenin, embalsamada en su mausoleo“, abundan.

“En Occidente se le ha dado por muerto varias veces. La última fue tras el derrumbe del llamado socialismo real en Europa del Este y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Allí se dijo que Marx había muerto definitivamente bajo los escombros del Muro de Berlín y se celebraron piadosas misas aquí, allá y acullá; pero ahora, a partir de la severa crisis del capitalismo en su fase neoliberal un fantasma empieza a recorrer, otra vez, el mundo: el fantasma de Marx“.

–¿Cuáles son los indicios de su presencia?

–El principal indicio –responde el filósofo mexicano– es el cumplimiento de muchos de sus análisis y predicciones: las crisis recurrentes del capitalismo (y hoy estamos en una de las más fuertes desde 1929); la polarización extrema entre riqueza y pobreza en los ámbitos nacionales e internacional; el incremento de la explotación de la clase trabajadora y la profundización, en niveles insospechados de la enajenación pública y qué decir de la mercantilización de todas las relaciones humanas y la conversión de la ciencia en fuerza productiva. La realidad actual es el testimonio vivo de sus planteamientos.

“Pero hay otro indicio de que Marx se va a transformar de fantasma en acción política es la publicación de la nueva Mega ( Marx-Engels Gesamtausgabe, es decir, la obra completa) o Mega 2.

La Mega 1 empezó a publicarse entre 1922 y 1939, primero por Riazanov y luego por Adoratsky. La Mega 2 empezó en 1972 en la República Democrática Alemana; sufrió una interrupción, por el derrumbe; en 1991 se volvió al proyecto y en 2000 fue retomada por la Akademie Verlag para ser publicada con todos los cuidados filológicos y sin condicionamientos políticos en 114 volúmenes y cada uno consta de varios tomos. Hasta ahora han sido editados 54 volúmenes.

Categories
Journalism

Grecia, Italia y los sagaces sarcasmos de Karl Marx a propósito de los “gobiernos técnicos”

De regreso, desde hace unos cuantos años, al debate periodístico de todo el mundo por el análisis y el pronóstico del carácter cíclico y estructural de las crisis capitalistas, Marx también podría leerse hoy en Grecia e Italia por otro motivo: la reaparición del “gobierno técnico”.

En calidad de periodista de la New York Tribune, uno de los diarios con mayor difusión de su tiempo, Marx observó los acontecimientos político-institucionales que llevaron en la Inglaterra de 1852 al nacimiento de uno de los primeros casos de “gobierno técnico” de la historia: el gabinete Aberdeen (diciembre de 1852/enero de 1855).

El análisis de Marx resulta notabilísimo en punto a sagacidad y sarcasmo. Mientras el Times celebraba el acontecimiento como signo del ingreso “en el milenio político, en una época en la que el espíritu de partido está destinado a desaparecer y en la que solamente el genio, la experiencia, la laboriosidad y el patriotismo darán derecho al acceso a los cargos públicos”, y pedía para ese gobierno el apoyo de los “hombres de todas las tendencias”, porque “sus principios exigen el consenso y el apoyo universales”; mientras eso decían los editorialistas del diario londinense, Marx ridiculizaba la situación inglesa en el artículo “Un gobierno decrépito. Perspectivas del gabinete de coalición”, publicado en enero de 1853. Lo que el Times consideraba tan moderno y bien atado, lo presentó Marx como una farsa. Cuando la prensa de Londres anunció “un ministerio compuesto de hombres nuevos”, Marx declaró que “el mundo quedará un tanto estupefacto al enterarse de que la nueva era de la historia está a punto de ser inaugurada nada menos que por gastados y decrépitos octogenarios, burócratas que han venido participando en casi todos los gobiernos habidos y por haber desde fines del siglo pasado, asiduos de gabinete doblemente muertos, por edad y por usura, y sólo con artificio mantenidos con vida”.

Aparte del juicio personal, estaba, claro es, el juicio, más importante, sobre la política. Se pregunta Marx: “cuando nos promete la desaparición total de las luchas entre los partidos, incluso la desaparición de los partidos mismos, ¿qué quiere decir el Times?”. El interrogante es, desgraciadamente, de estricta actualidad en un mundo, como el nuestro, en que el dominio del capital sobre el trabajo ha vuelto a hacerse tan salvaje como lo era a mediados del siglo XIX.

La separación entre lo “económico” y lo “político”, que diferencia al capitalismo de modos de producir que lo precedieron, ha llegado hoy a su cumbre. La economía no sólo domina a la política, fijándole agenda y decisiones, sino que le ha arrebatado sus competencias y la ha privado del control democrático, y a punto tal, que un cambio de gobierno no altera ya las directrices de la política económica y social.

En los últimos 30 años, inexorablemente, se ha procedido a transferir el poder de decisión, de la esfera política a la económica; a transformar posibles decisiones políticas en incontestables imperativos económicos que, bajo la máscara ideológica de la apoliticidad, disimulan, al contrario, un injerto netamente político y de contenido absolutamente reaccionario. La redislocación de una parte de la esfera política en la economía, como ámbito separable e inalterable, el paso del poder de los parlamentos (ya suficientemente vaciados de valor representativo por los sistemas electorales mayoritarios y por la revisión autoritaria de la relación entre poder ejecutivo y poder legislativo) a los mercados y a sus instituciones y oligarquías constituye en nuestra época el mayor y más grave obstáculo atravesado en el camino de la democracia. Las calificaciones de Standard & Poor’s o las señas procedentes de Wall Street esos enormes fetiches de la sociedad contemporánea valen harto más que la voluntad popular. En el mejor de los casos, el poder político puede intervenir en la economía (las clases dominantes lo necesitan, incluso, para mitigar las destrucciones generadas por la anarquía del capitalismo y la violencia de sus crisis), pero sin que sea posible discutir las reglas de esa intervención, ni menos las opciones de fondo.

Ejemplo deslumbrante de cuanto llevamos dicho son los sucesos de estos días en Grecia y en Italia. Tras la impostura de la noción de un “gobierno técnico” o, como se decía en tiempos de Marx, del “gobierno de todos los talentos” se oculta la suspensión de la política (referéndum y elecciones están excluidos), que debe ceder en todo a la economía. En el artículo “Operaciones de gobierno” (abril de 1853), Marx afirmó que “acaso lo mejor que pueda decirse del gobierno de coalición (‘técnico’) es que representa la impotencia del poder (político) en un momento de transición”. Los gobiernos no discuten ya sobre las directrices económicas hacederas, sino que son las directrices económicas las parteras de los gobiernos.

En el caso de Italia, la lista de sus puntos programáticos se puso negro sobre blanco en una carta (¡que, encima, tenía que haber sido secreta!) dirigida por el Banco central Europeo al gobierno Berlusconi. Para “recuperar la confianza” de los mercados, es necesario avanzar expeditamente por la vía de las “reformas estructurales” expresión que ha llegado a ser sinónimo de estrago social, es decir: reducción de salarios, revisión de los derechos laborales en materia de contratación y despido, aumento de la edad de jubilación y, en fin, privatizaciones a gran escala. Los nuevos “gobiernos técnicos”, encabezados por hombres crecidos bajo el techo de algunas de las principales instituciones responsables de la crisis (véase, hoy, el currículum de Papademos; mañana o pasado, el de Monti), seguirán esa vía. Ni que decir tiene, por “el bien del país” y por el “futuro de las generaciones venideras”. De cara a la pared cualquier voz disonante del coro.

Pero si la izquierda no quiere desaparecer, tiene que volver a saber interpretar las verdaderas causas de la crisis en curso, y tener el coraje de proponer y experimentar las respuestas radicales que se precisan para superarla.

Traducción: Miguel de Puñoenrostro

Categories
Reviews

Ángel Vargas, La Jornada

El fantasma de Karl Marx comienza a recorrer otra vez el mundo

El italiano Marcello Musto y el mexicano Gabriel Vargas subrayan la vigencia de sus tesis. El socialismo sólo será posible con la participación radical y democrática del pueblo, sostiene el primero.

La realidad actual es testimonio vivo de sus planteamientos, señalan presentaron en la UNAM compilación con investigaciones recientes acerca del pensador y de Engels.

El socialismo, como opción del buen vivir, es posible sólo si existe una participación radical y democrática del pueblo, sostiene el politólogo y filósofo Marcello Musto.

Esto es algo de lo que Marx estaba completamente convencido y sobre lo cual nunca cambió de opinión. En sus diferentes escritos, siempre habla de la autoemancipación de las clases obreras, explica el docente e investigador italiano.

Esto es una diferencia radical con el marxismo dominante del siglo pasado, el de los líderes, de las figuras carismáticas o dramáticas, como Stalin, Lenin o Mao, o el de los partidos de vanguardia, lo cual se debe al leninismo en la sociedad soviética.

Académico en el Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de York, en Toronto, Canadá, Marcello Musto, a sus 37 años, es una de las más importantes figuras jóvenes en el estudio y la enseñanza del marxismo.

Destacan, entre otras, sus investigaciones sobre la nueva edición histórico-crítica de las obras completas Marx y Engels Gesamtausagabe, en la Berlin-Brandenburgische Akademie der Wissenschaften, en Alemania.

La presencia del investigador en México tiene que ver precisamente con lo anterior, pues ayer participó en la mesa redonda en torno del libro Tras las huellas de un fantasma: la actualidad de Karl Marx, del cual es compilador y en el que se presentan las más recientes investigaciones filológicas sobre la publicación de la obra íntegra de ese par de autores referenciales, conocida como la Mega 2, por sus siglas.

Dicha mesa tuvo lugar en el auditorio II de la Torre de Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), como parte del seminario permanente Marx hoy: nuevas lecturas a partir de los trabajos de la Mega 2, el cual concluyó este viernes.

Uno de los coordinadores de ese seminario es el filósofo mexicano Gabriel Vargas Lozano, quien escribió el prólogo de la edición en español del citado volumen, publicada por Siglo XXI, en la cual se incluye asimismo un texto de Guillermo Almeyra.

Crisis, no caída del neoliberalismo

En entrevista conjunta con La Jornada, Marcello Musto y Gabriel Vargas Lozano expresan su convencimiento de que el capitalismo, como sostenía Karl Marx, tarde o temprano tendrá que sucumbir, y consideran al socialismo como una alternativa viable.

Sin embargo, ambos especialistas asumen que el derrumbe del modelo capitalista aún está lejano, no obstante los movimientos de protesta que tienen lugar hoy en el mundo, como los indignados en España o en Wall Street: Es una crisis del neoliberalismo, severa, más no su caída.

Agrega Musto: No soy optimista de que existan ahora las condiciones para un cambio drástico. Estamos en un tiempo de crisis, no vamos a ver un cambio radical del sistema económico. Pero lo que está ocurriendo es importante porque hay puntos que tienen que ser arreglados, entre ellos la cuestión económica, algo muy importante.

Vargas Lozano, por su parte, cita al desaparecido filósofo Adolfo Sánchez Vázquez para resaltar que el llamado socialismo real, el de la ex Unión Soviética, no fue un real socialismo.

Reitera que para posibilitar el modelo socialista es necesario buscar una solución para una democracia radical, no una democracia política liberal como la que prevalece, en la que las elites son las que deciden y los demás acuerdan que sí.

Al respecto, afirma que es indispensable un nuevo modelo de democracia como centro de una nueva construcción del socialismo, aunque considera que se deben establecer las bases.

Es decir, los filósofos y científicos sociales deben imaginar cuáles son las instituciones socialistas. Así como los pensadores ilustrados del siglo XVIII imaginaron las nuevas instituciones, ahora se tienen que perfilar las nuevas instituciones, buscar soluciones concretas, agrega el pensador mexicano.

La izquierda mexicana debería de empezar a leer este nuevo Marx (el de la Mega 2), porque solo leen a John Dewey; se ha quedado en el pragmatismo. La izquierda en nuestro país se ha derivado a una socialdemocracia que ya vimos que fracasó o a un pragmatismo sin vías de salida.

En ese sentido, sostiene que los políticos mexicanos de izquierda harían bien en recuperar sus viejos libros de Marx y leer los nuevos; tienen que ponerse al día, deben recuperarse. De plano, expulsaron al marxismo; hicieron bien al deshacerse del marxismo dogmático, pero no hay que tirar al niño con el agua de la bañera.

Publicarán la obra completa

De acuerdo con Marcello Musto y Gabriel Vargas Lozano, la vigencia de Karl Marx es cada vez más palpable y se refieren a él como un fantasma, en sentido figurado, porque se trata de un pensador que ha sido dado por muerto varias veces.

Por ejemplo, el 1938, lo intentó matar José Stalin con su folleto sobre materialismo dialéctico y materialismo histórico que convirtió al marxismo en una versión dogmática que se impuso como interpretación oficial y la mantuvieron como Lenin, embalsamada en su mausoleo, abundan.

“En Occidente se le ha dado por muerto varias veces. La última fue tras el derrumbe del llamado socialismo real en Europa del Este y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Allí se dijo que Marx había muerto definitivamente bajo los escombros del Muro de Berlín y se celebraron piadosas misas aquí, allá y acullá; pero ahora, a partir de la severa crisis del capitalismo en su fase neoliberal un fantasma empieza a recorrer, otra vez, el mundo: el fantasma de Marx.

–¿Cuáles son los indicios de su presencia?

–El principal indicio –responde el filósofo mexicano– es el cumplimiento de muchos de sus análisis y predicciones: las crisis recurrentes del capitalismo (y hoy estamos en una de las más fuertes desde 1929); la polarización extrema entre riqueza y pobreza en los ámbitos nacionales e internacional; el incremento de la explotación de la clase trabajadora y la profundización, en niveles insospechados de la enajenación pública y qué decir de la mercantilización de todas las relaciones humanas y la conversión de la ciencia en fuerza productiva. La realidad actual es el testimonio vivo de sus planteamientos.

“Pero hay otro indicio de que Marx se va a transformar de fantasma en acción política es la publicación de la nueva Mega ( Marx-Engels Gesamtausgabe, es decir, la obra completa) o Mega 2.

La Mega 1 empezó a publicarse entre 1922 y 1939, primero por Riazanov y luego por Adoratsky. La Mega 2 empezó en 1972 en la República Democrática Alemana; sufrió una interrupción, por el derrumbe; en 1991 se volvió al proyecto y en 2000 fue retomada por la Akademie Verlag para ser publicada con todos los cuidados filológicos y sin condicionamientos políticos en 114 volúmenes y cada uno consta de varios tomos. Hasta ahora han sido editados 54 volúmenes.

Categories
Book chapter

La redescoberta de KARL MARX

Sobre mil socialistas, quizás uno solo haya leído una obra económica de Marx, sobre mil antimarxistas, ni siquiera uno ha leído a Marx.

 

MARX Y EL MARXISMO: INACABADO VERSUS SISTEMATIZACIÓN
Pocos hombres sacudieron el mundo como Karl Marx. A su desaparición, que pasó casi inobservada, le siguió, con una rapidez que en la historia tiene raros ejemplos con los cuales pueda ser confrontada, el eco de la fama. Muy pronto el nombre de Marx estuvo en las bocas de los trabajadores de Chicago y Detroit, así como en las de los primeros socialistas indios en Calcuta. Su imagen sirvió de fondo al congreso de los bolcheviques en Moscú después de la revolución. Su pensamiento inspiró programas y estatutos de todas las organizaciones políticas y sindicales del movimiento obrero, desde Europa entera hasta Shangai.

Sus ideas alteraron profundamente la filosofía, la historia, la economía. Sin embargo, no obstante la afirmación de sus teorías, que en el siglo XX se transformaron en la ideología dominante y la doctrina de Estado en una gran parte del género humano, y la enorme difusión de sus escritos, sigue sin tener, hasta hoy, una edición integral y científica de sus obras. Entre los más grandes autores de la humanidad, esta suerte le tocó exclusivamente a él.

La razón primaria de esta particularísima condición reside en el carácter en gran medida inacabado de su obra. Si se excluyen, en efecto, los artículos periodísticos publicados en los tres lustros que van desde 1848 hasta 1862, una gran parte de los cuales estaban destinados a la “New-York Tribune”, que en esa época era uno de los más importantes periódicos del mundo, los trabajos publicados fueron relativamente pocos si se los compara con los tantos realizados sólo parcialmente y la importante mole de las investigaciones que realizó . Emblemáticamente, cuando en 1881, en uno de sus últimos años de vida, Marx fue interrogado por Karl Kautsky sobre la oportunidad de una edición completa de sus obras, respondió “éstas, antes que nada, deberían ser escritas” .

Marx dejó, por consiguiente, muchos más manuscritos de los que mandó imprimir . Contrariamente a lo que por lo general se piensa, su obra fue fragmentaria y a veces contradictoria, aspectos que evidencian una de sus características peculiares: lo inacabado del trabajo. Su método sumamente riguroso y la autocrítica más despiadada, que determinaron la imposibilidad de terminar muchos de los trabajos emprendidos; las condiciones de profunda miseria y de mala salud permanente que lo persiguieron toda la vida, la inextinguible pasión cognoscitiva, jamás alterada, que le impulsó siempre hacia nuevos estudios; y, por último, la pesada conciencia adquirida con la plena madurez de la dificultad de encerrar la complejidad de la historia en un proyecto teórico, hicieron precisamente de lo inacabado el fiel compañero y la condena de toda la producción de Marx y de su misma existencia. El colosal plan de su obra no fue realizado sino en una parte exigua y sus incesantes esfuerzos intelectuales resultaron en un fracaso literario, aunque no por eso demostraron ser menos geniales y fecundas en consecuencias extraordinarias .

Sin embargo, a pesar de la fragmentariedad del Nachlaß (legado literario) de Marx y de su firme oposición a erigir una ulterior doctrina social, su obra incompleta fue subvertida y pudo surgir un nuevo sistema, el “marxismo”. Después de la muerte de Marx en 1883, fue Friedrich Engels el primero que se dedicó a la dificilísima empresa, dadas la dispersión de los materiales, lo abstruso del lenguaje y la ilegibilidad de la grafía, de publicar el legado del amigo. El trabajo se concentró en la reconstrucción y la selección de los originales, en la publicación de los textos inéditos o incompletos y, contemporáneamente, en la reedición y traducción de los escritos más conocidos.

Aunque hubieron excepciones, como en el caso de las [Tesis sobre Feuerbach] , editadas en 1888 como apéndice a su Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana, y de la [Crítica del Programa de Gotha], publicada en 1891, Engels privilegió casi exclusivamente el trabajo editorial de completar El capital, del cual había terminado solamente el libro primero. Esta tarea, que duró más de una década, fue realizada con la intención precisa de conseguir “una obra orgánica y lo más completa posible” . Tal elección, aunque respondía a exigencias comprensibles, produjo el paso de un texto parcial y provisorio, compuesto en muchas partes por “pensamientos escritos in statu nascendi” y por apuntes preliminares que Marx acostumbraba reservarse para elaboraciones ulteriores de los temas tratados, en otro unitario, que originaba la apariencia de una teoría económica sistemática y completa. De este modo, en el curso de su actividad de redacción, basada en la selección de los textos que se presentaban no como versiones finales sino, en cambio, como verdaderas variantes y en la necesidad de uniformar el conjunto de los materiales, Engels más que reconstruir la génesis y el desarrollo de los libros segundo y tercero de El Capital, que estaban bien lejos de su redacción definitiva, mandó imprimir volúmenes terminados .

Por otra parte, anteriormente, había contribuido a generar un proceso de sistematización teórica ya directamente con sus propios escritos. El Anti Duhring, aparecido en 1878, que él definiera una “exposición más o menos unitaria del método dialéctico y de la visión comunista del mundo representados por Marx y por mí” , se convirtió en el referente crucial en la formación el “marxismo” como sistema y en la diferenciación de éste del socialismo ecléctico, hasta entonces prevaleciente. Una incidencia aún mayor tuvo La evolución del socialismo utópico al científico, reelaboración, con fines divulgativos, de tres capítulos del escrito precedente que, publicado por primera vez en 1880, tuvo una fortuna análoga a la del Manifiesto del partido comunista. Si bien hubo una distinción neta entre este tipo de vulgarización, realizada en polémica abierta con los atajos simplicistas de las síntesis enciclopédicas, y la que tuvo como protagonista a la generación sucesiva de la socialdemocracia alemana, la utilización por Engels de las ciencias naturales abrió el camino a la concepción evolucionista que, poco tiempo después, se afirmaría incluso en el movimiento obrero.

El pensamiento de Marx, indiscutiblemente crítico y abierto, aunque a veces atravesado por tentaciones deterministas, cayó bajo los golpes del clima cultural de la Europa de fines del 1800, permeado, como nunca antes, por concepciones sistemáticas, y en primer lugar por el darwinismo. Para responder a ellas y a la necesidad de ideología que avanzaba incluso en las filas del movimiento de los trabajadores, el recién “marxismo”, que cada vez más dejaba de ser sólo una teoría científica para convertirse también en doctrina política – transformado precozmente en ortodoxia en las páginas de la revista “Die Neue Zeit” dirigida por Kautsky – asumió rápidamente la misma conformación sistémica. En este contexto, la difusa ignorancia y aversión en el seno del partido alemán hacia Hegel, un verdadero arcano impenetrable , y hacia su dialéctica, considerada hasta “el elemento no confiable de la doctrina marxista, la insidia que traba cualquier consideración coherente de las cosas” , desempeñaron un papel decisivo.

En las modalidades que acompañaron su difusión se encuentran otros factores que contribuyeron a la transformación de la obra de Marx en un sistema. Como demuestra la tirada reducida de las ediciones de la época de sus textos, se les dio preferencia a los folletos de síntesis y a compendios sumamente parciales. Algunas de sus obras, además, sufrían los efectos de las instrumentalizaciones políticas. Aparecieron así, en efecto, las primeras ediciones modificadas por los responsables de la edición, práctica que, favorecida por las incertidumbres presentes en el legado marxiano, en lo sucesivo se impuso cada vez más junto con la censura de algunos escritos. La forma manualística, vehículo notable para la exportación del pensamiento de Marx por el mundo, representó seguramente un instrumento muy eficaz de propaganda, pero también la alteración fatal de la concepción inicial. La divulgación de su obra, incompleta y compleja, en el encuentro con el positivismo y para responder mejor a las exigencias prácticas del partido proletario, se tradujo, por último, en un empobrecimiento y vulgarización del patrimonio originario , hasta hacerlo irreconocible al transformarlo de Kritik en Weltanschauung .

Del desarrollo de estos procesos fue tomando cuerpo una doctrina con una esquemática y elemental interpretación evolucionista, impregnada de determinismo económico: el “marxismo” del período de la Segunda Internacional (1889-1914). Guiada por una firme aunque ingenua convicción sobre la marcha automática de la historia y, por lo tanto, sobre la inevitabilidad de la sucesión del capitalismo por el socialismo, ella demostró ser incapaz de comprender el curso real del presente y, rompiendo el necesario lazo con la praxis revolucionaria, produjo un quietismo fatalista que se transformó en factor de estabilidad del orden existente . Se evidenciaba de este modo el profundo alejamiento de Marx, que ya en su primera obra había declarado “la historia no hace nada (…) no es la ‘historia’ la que se sirve del hombre como medio para realizar sus propios fines, como si ella fuese una persona particular; ella no es más que la actividad del hombre que persigue sus fines” .

La teoría sobre el derrumbe (Zussammenbruchstheorie), o sea la tesis sobre el fin próximo de la sociedad capitalista-burguesa, que en la crisis económica de la Gran Depresión, desplegada a lo largo del veintenio sucesivo a 1873, tuvo el contexto más favorable para expresarse, fue proclamada la esencia más íntima del socialismo científico. Las afirmaciones de Marx, destinadas a delinear los principios dinámicos del capitalismo y, más en general, a describir una tendencia de desarrollo , fueron transformadas en leyes históricas universalmente válidas , de las cuales se podían hacer descender, hasta los particulares, el curso de los acontecimientos.

La idea de un capitalismo agonizante, autónomamente destinado al ocaso, estuvo presente también en el sustento teórico de la primera plataforma enteramente “marxista” de un partido político, El programa de Erfurt de 1891, y en el comentario que del mismo hizo Kautsky, que enunciaba como “el incontenible desarrollo económico lleva a la bancarrota del modo de producción capitalista con necesidad de ley natural. La creación de una nueva forma de sociedad en lugar de la actual ya no es sólo algo deseable sino que se ha hecho inevitable” . Él fue la representación, más significativa y evidente, de los límites intrínsecos de la elaboración de la época, así como de la distancia abismal que se había producido de quien había sido el inspirador.

El mismo Eduard Bernstein, que al concebir el socialismo como posibilidad y no como inevitabilidad había marcado una discontinuidad con las interpretaciones dominantes en ese período, hizo una lectura de Marx igualmente deformada que no se separaba mínimamente de las de su tiempo y contribuyó a difundir, mediante la vasta resonancia que tuvo el Bernstein-Debatte, una imagen de aquélla igualmente alterada e instrumental.

El “marxismo ruso”, que en el curso del siglo XIX desempeñó un papel fundamental en la divulgación del pensamiento de Marx, siguió esta trayectoria de sistematización y vulgarización incluso con mayor rigidez. Para su pionero más importante, Gueorgui Plejánov, en efecto, “el marxismo es una completa concepción del mundo” , marcada por un monismo simplista según el cual las transformaciones superestructurales de la sociedad avanzan de manera simultánea con las modificaciones económicas. En Materialismo y empiriocriticismo, de 1909, Lenin define al materialismo como “el reconocimiento de la ley objetiva de la naturaleza y del reflejo aproximadamente fiel de esta ley en la cabeza del hombre” . La voluntad y la conciencia del género humano deben “inevitable y necesariamente” adecuarse a las necesidades de la naturaleza. Una vez más prevalece el planteo positivista.

Por consiguiente, y a pesar del áspero choque ideológico que se produjo durante estos años, muchos de los elementos teóricos característicos de la deformación producida por la Segunda Internacional se trasladaron a quienes habrían puesto su marca en la matriz cultural de la Tercera Internacional. Esta continuidad se manifestó, con aún mayor evidencia, en la Teoría del materialismo histórico, publicado en 1921 por Nikolai Bujarin, según el cual “tanto en la naturaleza como en la sociedad, los fenómenos son regulados por determinadas leyes. La primera tarea de la ciencia es descubrir esta regularidad” . Este determinismo social, totalmente centrado sobre el desarrollo de las fuerzas productivas, generó una doctrina según la cual “la multiplicidad de las causas que hacen sentir su acción en la sociedad no contradice de ningún modo la existencia de una ley única de la evolución social” .

La crítica de Antonio Gramsci, que se opuso a esa concepción para la cual “el planteo del problema como una investigación de leyes, de líneas constantes, regulares, uniformes está ligada a una exigencia, concebida de modo un poco pueril e ingenuo, de resolver perentoriamente el problema práctico de la previsibilidad de los acontecimientos históricos” , reviste particular interés. Su neta negativa a restringir la filosofía de la praxis marxiana a una grosera sociología, a “reducir una concepción el mundo a un formulario mecánico que da la impresión de tener toda la historia en el bolsillo” , fue particularmente importante porque iba más allá de lo escrito por Bujarin y buscaba condenar la orientación bastante más general que después habría prevalecido, de modo indiscutido, en la Unión Soviética.

Con la consolidación del “marxismo leninismo”, el proceso de deformación del pensamiento de Marx conoció su manifestación definitiva. La teoría fue desplazada de la función de guía del actuar convirtiéndose, por el contrario, en su justificación a posteriori. El punto de no retorno fue alcanzado con el “Diamat” (Dialekticeskij materializm), “la concepción del mundo del partido marxista-leninista” . El folleto de Stalin de 1938, Sobre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico, que tuvo una extraordinaria difusión, fijaba los rasgos esenciales: los fenómenos de la vida colectiva son regulados por las “leyes necesarias del desarrollo social”, “perfectamente cognoscibles”; “la historia de la sociedad se presenta como un desarrollo necesario de la sociedad, y el estudio de la historia de la sociedad se convierte en una ciencia”. Eso “quiere decir que la ciencia de la historia de la sociedad, a pesar de toda la complejidad de los fenómenos de la vida social, puede convertirse en una ciencia igualmente exacta, por ejemplo, que la biología, capaz de utilizar las leyes de desarrollo de la sociedad para utilizarlas en la práctica” y que, por consiguiente, es tarea del partido del proletariado fundamentar su actividad sobre la base de estas leyes. Es evidente cómo la confusión sobre los conceptos de “científico” y “ciencia” había llegado al máximo. La cientificidad del método marxiano, fundada sobre criterios teóricos escrupulosos y coherentes, fue reemplazada por el modo de proceder de las ciencias naturales que no contemplaba ninguna contradicción.

Junto a este catecismo ideológico, encontró terreno fértil el dogmatismo más rígido e intransigente. Completamente extraño y separado de la complejidad social, el mismo se sostenía, como siempre ocurre cuando se formula un planteo en un tan arrogante cuanto infundado conocimiento de la realidad. Acerca del inexistente lazo con Marx, basta recordar su sentencia preferida: de omnibus dubitandum .

La ortodoxia “marxista-leninista” impuso un monismo inflexible que produjo efectos perversos también en los escritos de Marx. Indiscutiblemente, con la Revolución Soviética el “marxismo” vivió un momento significativo de expansión y circulación en ámbitos geográficos y clases sociales de los cuales, hasta entonces, había sido excluido. Sin embargo, una vez más, la difusión de los textos, más que remitirse directamente a los de Marx, se concentraba en los manuales de partido, vademécum, antologías “marxistas” sobre muy diversos argumentos. Además, fue cada vez más común la censura de algunas obras, el desmembramiento y la manipulación de otras, así como la práctica de la extrapolación y del astuto montaje de las citas. A éstas, a las cuales se recurría con fines preordenados, se les dio el mismo trato que el bandido Procusto reservaba a sus víctimas: si eran demasiado largas, se las amputaba, si demasiado cortas, eran alargadas. En conclusión, la relación entre la divulgación y la no esquematización de un pensamiento, con mayor razón el crítico y voluntariamente no sistémico de Marx, entre su popularización y la exigencia de no empobrecerlo, es sin duda una empresa difícil de realizar. De todos modos, a Marx no podría haberle ido peor.

Plegado de distintos lados en función de contingencias y necesidades políticas, fue asimilado a éstas y en su nombre fue vituperado. Su teoría, que era crítica, fue utilizada como las exégesis de los versículos bíblicos. Nacieron así las paradojas más impensables. Contrario a “prescribir recetas (…) para la hostería del futuro” , fue transformado en el padre ilegítimo de un nuevo sistema social. Crítico rigurosísimo y siempre insatisfecho de sus resultados, se convirtió en la fuente del más obstinado doctrinarismo. Defensor incansable de la concepción materialista de la historia, fue sacado de su contexto histórico mucho más que cualquier otro autor. Seguro de “que la emancipación de la clase obrera debe ser obra de los trabajadores mismos” , fue enjaulado en una ideología en la que prevalecía, en cambio, la primacía de las vanguardias políticas y del partido en el papel de propulsor de la conciencia de clase y de guía de la revolución.

Propugnador de la idea de que la condición para la maduración de la capacidad humana era la reducción de la jornada de trabajo, fue asimilado al credo productivista del stajanovismo. Convencido promotor de la abolición del Estado, se encontró identificado como baluarte del mismo. Interesado como pocos otros pensadores por el libre desarrollo de las individualidades de los hombres, que afirmaba, contra el derecho burgués que esconde las desigualdades sociales detrás de una mera igualdad legal, que “el derecho, en vez de ser igual, debería ser desigual” , ha sido incorporado a una concepción que ha neutralizado la investigación de la dimensión colectiva en el indistinto de la homologación. El originario carácter inacabado del gran trabajo crítico de Marx fue sometido a las presiones de la sistematización de los epígonos que produjeron, inexorablemente, la deformación de su pensamiento hasta borrarlo y anularlo y convertirlo en su negación manifiesta.

UN AUTOR MAL CONOCIDO
“¿Los escritos de Marx y Engels (…) fueron alguna vez leídos por entero por nadie que estuviese fuera de las filas de los amigos próximos y los adeptos y, por consiguiente, de los seguidores e intérpretes directos de los autores?”. Así se interrogaba Antonio Labriola, en 1897, sobre cuánto de la obra de aquéllos fuese hasta entonces conocido. Sus conclusiones fueron inequivocas: “leer todos los escritos de los fundadores del socialismo científico pareció hasta ahora un privilegio de iniciados”; el “materialismo histórico” había llegado a los pueblos de lenguas neolatinas “a través de una serie de equívocos, malentendidos, de alteraciones grotescas, de extraños disfraces y de invenciones gratuitas” .

Un “marxismo” imaginario. En efecto, como fue demostrado posteriormente por la investigación historiográfica, la convicción de que Marx y Engels fuesen verdaderamente leídos ha sido el fruto de una leyenda hagiográfica. Por el contrario, muchos de sus textos eran raros o imposibles de encontrar incluso en la lengua original y, por lo tanto, la invitación del estudioso italiano a dar vida a “una edición completa y crítica de todos los escritos de Marx y Engels” , indicaba una ineludible necesidad general. En opinión de Labriola, no era necesario ni compilar antologías, ni redactar un testamentum juxta canonem receptum, sino “todo el trabajo científico y político, toda la producción literaria, aunque fuese ocasional, de los dos fundadores del socialismo crítico, debe ser puesta al alcance de los lectores (…) para que ellos hablen directamente a todos los que tengan ganas de leerlos” . Más de un siglo después de este deseo, este proyecto aún no ha sido realizado.

Junto a estas evaluaciones prevalentemente filológicas, Labriola planteaba otras de carácter teórico, de sorprendente previsión con respecto a la época en que vivió. Consideraba que todos los escritos y trabajos de Marx y de Engels no terminados eran “los fragmentos de una ciencia y de una política que está en continuo devenir”. Para evitar buscar en su interior “lo que no está y no debe estar”, o sea, “una especie de vulgata o de preceptos para la interpretación de cualquier tiempo y lugar”, ellos podían ser plenamente comprendidos sólo volviéndolos a colocar en el momento y el contexto de su génesis. De no ser así, los que “no entienden el pensar y el saber como trabajos que están en curso”, o sea “los doctrinarios y los presuntuosos de todo tipo que tienen necesidad de los ídolos de la mente, los hacedores de sistemas clásicos buenos para la eternidad, los compiladores de manuales y de enciclopedias, buscarán en el marxismo, al revés y al derecho, lo que éste jamás pretendió ofrecer a nadie” : una solución sumaria y fideísta a las interrogaciones de la historia.

El ejecutor natural de la realización de la opera omnia no habría podido ser otro que el Sozialdemokratische Partei Deutschlands, detentor del Nachlaß y de las mayores competencias linguísticas y teóricas. Sin embargo, los conflictos políticos en el seno de la Socialdemocracia no sólo impidieron la publicación de la imponente e importante masa de trabajos inéditos de Marx, sino que produjeron también la dispersión de sus manuscritos, comprometiendo así cualquier hipótesis de edición sistemática . Sorprendentemente el partido alemán no construyó ninguna y trató la herencia literaria de Marx y de Engels con la máxima negligencia . Ninguno de sus teóricos se ocupó de hacer una lista del legado intelectual de los dos fundadores, que estaba compuesto por muchos manuscritos incompletos y por proyectos no llevados a término. Aún menos hubo quien se dedicase a recoger la correspondencia, voluminosa pero extremadamente diseminada, aunque ésta es utilísima como fuente de esclarecimiento, cuando no incluso de continuación, de sus escritos. La biblioteca, por último, que tenía los libros que ellos poseían con interesantes notas marginales y subrayados, fue ignorada, en parte dispersada y sólo posteriormente costosamente reconstruida y catalogada .

La primera publicación de las obras completas, la Marx Engels Gesamtausgabe (MEGA) comenzó recién en los años veinte, por iniciativa de David Borisovich Riazanov, principal conocedor de Marx en el siglo diecinueve y director del Instituto Marx-Engels de Moscú. Sin embargo también esta empresa naufragó a causa de los tempestuosos acontecimientos que vivió el movimiento obrero internacional, los cuales muy a menudo pusieron trabas a la edición de sus textos en vez de favorecerla. Las depuraciones stalinistas en la Unión Soviética, que se abatieron también sobre los estudiosos que dirigían el proyecto, y el triunfo del nazismo en Alemania, condujeron a la precoz interrupción de la edición, tornando vano también este intento. Se produjo así la contradicción absoluta del nacimiento de una ideología inflexible que se inspiraba en un autor cuya gigantesca obra todavía permanecía en parte inexplorada. La afirmación del “marxismo” y su cristalización como corpus dogmático precedieron al conocimiento de los textos cuya lectura era indispensable para comprender la formación y la evolución del pensamiento de Marx .

Los principales trabajos juveniles, en efecto, sólo fueron impresos con la MEGA: [ Sobre la crítica de la filosofía hegeliana del derecho público.] en 1927, los [ Manuscritos económico-filosóficos de 1844] y [ La idelogía alemana] en 1932 – y, como ya había sucedido con los libros segundo y tercero de El capital, en ediciones en las que aparecían como obras terminadas, opción que posteriormente engendró muchos malentendidos interpretativos. Sucesivamente, y con tirajes que sólo pudieron asegurar una escasísima difusión, se publicaron algunos importantes trabajos preparatorios de El capital: en 1933 el [Capítulo VI inédito] y entre 1939 y 1941 los [Lineamientos fundamentales de la crítica de la economía política], más conocidos como Grundrisse. Estos inéditos, además, como los otros que siguieron, cuando no fueron escondidos por el temor de que pudiesen erosionar el canon ideológico dominante, estaban acompañados por una interpretación funcional a las exigencias políticas que, en el mejor de los casos, aportaba ajustes previsibles a dicha interpretación ya predeterminada y jamás se tradujeron en una seria rediscusión de conjunto de la obra.

El tortuoso proceso de difusión de los escritos de Marx y la carencia de una edición integral de los mismos, unidos a su carácter originario ya incompleto, al trabajo pésimo de los epígonos, a las lecturas tendenciosas y a las aún más numerosas no lecturas, son la causa fundamental de la gran paradoja: Karl Marx es un autor mal conocido, víctima de una profunda y reiterada incomprensión . Lo ha sido durante el período en el que el “marxismo” era política y culturalmente hegemónico, y todavía hoy sigue siéndolo.

UNA OBRA PARA HOY
Liberada de la odiosa función de instrumentum regni, al que había sido destinada en el pasado, y de la falacia del “marxismo”, del cual fue definitivamente separada, la obra de Marx, todavía parcialmente inédita, reaparece en su aspecto original no acabado y es nuevamente presentada a los libres campos del saber. Una vez sustraída a sus autonombrados propietarios y a modos de empleo constrictivos por fin se ha hecho posible el pleno despliegue de su preciosa e inmensa herencia teórica.

Con el auxilio de la filología encuentran una respuesta la ya ineludible exigencia del reconocimiento de las fuentes, durante tanto tiempo envueltas y mistificadas por la propaganda apologética, y la necesidad de disponer de un índice seguro y definitivo de todos los manuscritos de Marx. Ella se ofrece como medio imprescindible para aclarar el texto, restableciéndole el horizonte problemático y polimorfo originario y evidenciando la enorme distancia que existe entre él y muchas de las interpretaciones y de las experiencias políticas que, aunque hayan pretendido apoyarse en él, han transmitido del mismo una percepción sumamente reductiva. Leer a Marx con la intención de reconstruir la génesis de sus escritos y el cuadro histórico en que nacieron, de poner en evidencia la importancia de la deuda intelectual en la elaboración, de considerar su carácter constantemente multidisciplinario , tal es la complicada tarea que tiene ante sí la nueva Marx Forschung (investigación sobre Marx) y que necesita, para ser realizada, una orientación permanentemente crítica y alejada del condicionamiento engañoso de la ideología. Sin embargo, la de Marx no es solamente una obra carente de una adecuada interpretación crítica que pueda hacerle justicia a su genio , sino que es también una obra en una constante investigación por su autor.

Las reflexiones de Marx están atravesadas por una diferencia irreducible, por un carácter absolutamente particular respecto a las de la mayor parte de los otros pensadores. Ellas están unidas por un lazo inescindible entre la teoría y la praxis y se dirigen persistentemente a un sujeto privilegiado y concreto: “el movimiento real que lleva a la abolición del estado de las cosas presente” (die wirkliche Bewegung welche den jetzigen Zustand aufhebt) al cual se le confía “el derribamiento y la inversión práctica de las relaciones sociales existentes” (den praktischen Umsturz der realen gesellschftlichen Verhältnisse) . Creer que se puede relegar el patrimonio teórico y político de Marx a un pasado que ya no tendría nada que decir a los conflictos actuales, y circunscribirlo a la función de clásico momificado con un interés inofensivo para los días de hoy o encerrarlo en especialismos meramente especulativos, sería algo tan erróneo como su anterior transformación en la esfinge del gris socialismo real del siglo pasado.

Su obra conserva confines y pretensiones mucho más amplios que los ámbitos de las disciplinas académicas. Sin el pensamiento de Marx faltarían los conceptos para comprender y describir el mundo contemporáneo, así como los instrumentos críticos para invertir la subalternidad al credo imperante que presume poder representar el presente con las semblanzas antihistóricas de la naturalidad y de la inmutabilidad. Sin Marx estaríamos condenados a una verdadera afasia crítica.

No debe engañarnos la aparente inactualidad y el dogma absoluto y unánime que decreta con certeza el olvido. Sus ideas podrán en cambio provocar nuevos entusiasmos, estimular fecundas reflexiones ulteriores y sufrir otras alteraciones. La causa de la emancipación humana todavía deberá ponerlo a su servicio. Crítico sin igual del sistema de producción capitalista, Karl Marx será fundamental hasta la superación de aquél. Su “espectro” está destinado a recorrer el mundo y a hacer que la humanidad se agite todavía durante mucho tiempo.

APÉNDICE: CRONOLOGÍA DE LAS OBRAS DE MARX

AÑO  TÍTULO DE LA OBRA  INFORMACIÓN SOBRE LAS EDICIONES
1841 [Diferencia entre la filosofía de la naturaleza de Demócrito y la de Epicuro] 1902: en Aus dem literarischen Nachlass von Karl Marx, Friedrich Engels und Ferdinand Lassalle, compilada por Mehring (version parcial).
1927: en MEGA I/1.1, compilada por Riazanov.
1842-43 Artículos para la Gaceta Renana Periódico que se imprimía en Colonia
1844 [Sobre la crítica de la filosofía hegeliana del derecho público] 1927: en MEGA I/1.1, a cargo de Riazanov.
1844 Ensayos para los Anales Franco-Alemanes Incluidos en Sobre la cuestión judía y Para la crítica de la filosofía del derecho de Hegel. Introducción. Número único publicado en París. La mayor parte de los ejemplares fue confiscada por la policía.
1845 [Manuscritos económico-filosóficos de 1844] 1932: en Der historische Materialismus, a cargo de Landshut y Mayer y en MEGA I/3, a cargo de Adoratsky (las ediciones difieren en su contenido y en el orden de las partes). El texto fui excluido de los volúmenes numerados de la MEW y publicado por separado.
1845 La Sagrada Familia (con Engels) Publicado en Frankfort sobre el Mein.
1845 [Tesis sobre Feuerbach] 1888: en apéndice a la reimpresión de Ludwig Fuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana de Engels.
1845-46 [La ideología alemana] (con Engels) 1903-1904: en Dokumente des Sozialismus, a cargo de Bernstein (versión parcial y manipulada).
1932: en Der historische Materialismus, a cargo de Landshut y Mayer, y en MEGA I/3, a cargo de Adoratsky (las ediciones difieren en su contenido y en el orden de las partes).
1847 Miseria de la filosofía Impreso en Bruselas y París. Texto en francés.
1848 Discurso sobre la cuestión del libre cambio Publicado en Bruselas. Texto en francés.
1848 Manifiesto del partido comunista (con Engels) Impreso en Londres. Conquistó cierta difusión a partir de los años setenta.
1848-49 Artículos para la Nueva Gaceta Renana Periódico de Colonia. Entre ellos figura Trabajo asalariado y capital.
1850 Artículos para la Nueva Gaceta Renana. Revista político-económica Fascículos mensuales impresos en Hamburgo y de exiguo tiraje. Comprenden Las luchas de clase en Francia desde 1848 a 1850.
1851-62 Artículos para el New-York Tribune Muchos artículos fueron redactados por Engels.
1852 El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte Publicado en Nueva York en el primer fascículo de Die Revolution. La mayor parte de los ejemplares no pudo ser retirada de la imprenta por dificultades financieras. A Europa llegó solamente un número insignificante de copias. La segunda edición –reelaborada por Marx – apareció sólo en 1869.
1852 [Los grandes hombres del exilio] (con Engels) 1930: en “Archiv Marksa i Engel’sa” (edición rusa). El manuscrito había sido ocultado precedentemente por Bernstein.
1853 Revelaciones sobre el proceso contra los comunistas de Colonia Impreso como anónimo en Basilea (casi todos los dos mil ejemplares fueron secuestrados por la policía) y en Boston. En 1874 fue reimpreso en el Volksstaat y Marx aparece como autor; en 1875 versión en libro.
1854 El caballero de la noble conciencia Publicado en Nueva York como folleto.
1856-57 Revelaciones sobre la historia diplomática del siglo dieciocho Aunque había sido ya publicado por Marx, después fue omitido y sólo fue publicado en Europa oriental en 1986 en la MECW. Texto en inglés.
1857-58 [Introducción a los Lineamientos fundamentales de la crítica de la economía política] 1903: en Die Neue Zeit, a cargo de Kautsky, con notables discordancias con el original.
1859 Para la crítica de la economía política Impreso en Berlín en mil ejemplares.
1860 Herr Vogt Impreso en Londres con escasa resonancia.
1861-63 [Para la crítica de la economía política (Manuscrito 1861-1863)] 1905-1910: Teorías sobre la plusvalía; a cargo de Kautsky (versión manipulada). El texto fiel al original recién apareció en 1954 (edición rusa) y en 1956 (edición alemana).
1976-1982: publicación integral de todo el manuscrito en MEGA² II/3.1-3.6.
1863-64 [Sobre la cuestión polaca] 1961: Manuskripte über die polnische Frag, a cargo del IISG.
1863-67 [Manuscritos económicos 1863-67] 1894: El capital. Libro tercero. El proceso global de la producción capitalista, a cargo de Engels (basado también sobre manuscritos sucesivos, editados en MEGA² II/14 y en preparación en MEGA² II/4.3).
1933: Libro primero. Capítulo VI inédito, en “Archiv Marksa i Engel’sa” (edición rusa).
1988: publicación de manuscritos del Libro primero y del Libro segundo, en MEGA² II/4.1.
1992: publicación de manuscritos del Libro tercero, en MEGA² II/4.2.
1864-72 Discursos, resoluciones, circulares, manifiestos, programas, estatutos para la Asociación Internacional de los Trabajadores Incluyen el Mensaje inaugural de la Asociación internacional de los trabajadores, La guerra civil en Francia y Las llamadas escisiones en la Internacional (con Engels). Por lo general, textos en inglés.
1865 [Salario, precio y ganancia] 1898: a cargo de Eleanor Marx. Texto en inglés.
1867 El capital. Libro primero. El proceso de producción del capital Editado en mil ejemplares en Hamburgo. Segunda edición en 1873 de tres mil copias. Traducción rusa en 1872.
1870 [Manuscrito para el libro segundo de El capital] 1885: El capital. Libro segundo. El proceso de circulación del capital, a cargo de Engels (basado también sobre el manuscrito de 1880-1881 y sobre los otros más breves de 1867-1868 y de 1877-1878, en preparación en MEGA² II/11).
1872-75 El capital. Libro primero: El proceso de producción del capital (edición francesa) Texto reelaborado para la traducción francesa publicada en fascículos. Según Marx tiene “un valor científico independiente del original”.
1874-75 [Notas sobre “Estado y Anarquía” de Bakunin] 1928: en Letopisi marxisma, prefacio de Riazanov (edición rusa). Manuscritos con extractos en ruso y comentarios en alemán.
1875 [Crítica al Programa de Gotha] 1891: en Die Neue Zeit, a cargo de Engels, que modificó algunos trechos del original.
1875 [La relación entre la cuota de plusvalía y la cuota de ganancia desarrollada matemáticamente] 2003: en MEGA² II/14.
1877 Sobre la “Historia crítica” (capítulo del Anti-Dühring de Engels) Publicado parcialmente en el Vorwärts y después íntegramente en la edición como libro.
1879-80 [Anotaciones sobre “La propiedad común rural” de Kovalevsky] 1977: en Karl Marx über Formen vorkapitalischer Produktion, a cargo del IISG.
1880-81 [Extractos de “La sociedad antigua” de Morgan] 1972: en The Ethnological Notebooks of Karl Marx, a cargo del IISG. Manuscritos con extractos en inglés.
1881 [Glosas marginales al “Manual de economía política” de Wagner] 1932: en El Capital (versión parcial).
1933: en SOČ XV (edición rusa).
1881-82 [Extractos cronológicos desde el 90 a.C hasta el 1648 ca.] 1938-1939: en “Archiv Marksa i Engel’sa” (versión parcial, edición rusa).
1953: en Marx,Engels, Lenin, Stalin, Zur deutschen Geschichte (versión parcial).

 

Categories
Reviews

Oscar Martinez, Revista Solar

Introducción

Este, a nuestro parecer, es uno de los libros imprescindibles en cuanto a la actualidad de Marx y el “marxismo”. Para comenzar, se toma como punto de partida el coloquio internacional celebrado en Nápoles el 2004, en el cual se presentaron una serie de ilustres pensadores y en la que se basa este libro.

Aquel conjunto de artículos está estructurado en tres secciones: 1) como primer punto, se muestra el avance de la edición de la Mega2, así como las vicisitudes lológicas con las que se enfrenta. 2) Del mismo modo, se examina la recepción e investigación actual de otros continentes en torno a Marx y sus obras. 3) Por último, se exponen diversas interpretaciones en torno a las tesis principales de Marx y los debates póstumos como el con icto entre la estructura lógica e histórica, los problema de la teoría del valor.

Antes de mostrar las secciones del texto, podemos mencionar que exis- ten diversas reseñas que se han realizado del libro. Sea en la página de la revista “Herramientas”, sea en la página o cial de Marcello Musto donde se puede apreciar una gama de estas. Teniendo en cuenta los antecedentes, se buscará presentar un panorama más detallado y mostrar puntos no tocados.

Ahora, bien uno de las aristas principales, que se muestran en el prefacio realizado por Vargas Lozano, consiste en hacer incapié en “mostrar el otro per l del rostro de Marx”, es decir, el conjunto de textos que el pensador de Tréveris produjo en vida y no se conocen por estar inéditos. Aquí encontramos al clá- sico alemán como químico, físico, geólogo, etc.2 Se desparrama un bloque de inéditos, y con ello suena la hora postrera de las visiones dogmáticas basadas en textos parciales. Uno de los problemas abordados, previa a la primera sección, por Marcello Musto es, principalmente, el de dejar de lado el espacio de Marx en la historia como pensador clásico o, entendido en el sentido Gadameriano como un pensador que produce obras que tienen un carácter imperecedero. En términos de Marcello Musto, re riéndose a Marx: “(…) sigue sin tener una edición integral y cientí ca de sus obras, entre los más grandes autores de la humanidad, esta suerte le tocó solo a él.” (Musto, 2011, 21).

Retomando el primer punto, sobre las ediciones, incluso, el primer marxólogo, Engels en diversas obras3 intentará mostrar un marxismo sistemati- zado y póstumamente a un Marx niquitado. Para no ir muy lejos, en la órbita política arraigada en los países de Europa del este, se manipuló por mucho tiempo las ediciones, agregando y quitando de cabo a rabo4. La trinchera crea- da por los marxistas de la II internacional y, del mismo modo, estrechamente ligados, la III internacional y a Stalin mostraron un Marx culminado. Una cara de la moneda la cual limita su pensamiento en varios aspectos, bien sea con el determinismo, “teoría sobre el derrumbe” (Musto, 2011, 24), y muchas conoci- das críticas más que se malinterpretaron de las cuales el autor de este texto nos invita a repensar. Finalmente, en la parte nal del artículo, como en los cinco primeros escritos, se muestra el avance de las publicaciones de la Mega2, así como su contenido, sus cambios y variantes, y, nalmente, las fechas de publi- cación y redacción de la obras de Marx.

Más especí camente, en el segundo trabajo, ya iniciando la primera sección, se muestra avances particulares y controversiales de las investigaciones. Así, pues, Manfred Neuhaus y Gerald Hubmann expondrán un análisis lo- lógico hermenéutico y una muy densa publicación de textos. Por ejemplo en la parte I/14 publicado el 2001 se encuentran artículos de la New York Daily Tribune, Neue Oder-zeitung de 1855 con más de 200 artículos y borradores, y por último 21 textos nuevos. Del mismo modo, la parte I/31 (publicado 2002) muestra al último Engels bajo una luz diferente que se re eja en los manuscritos del libro III del Capital y correspondencia con distintas naciones europeas y norteamericanas. También la política interior Rusa (Prohibido por Stalin en su régimen). En pocas palabras, 67 trabajos en esta parte del proyecto. Del mismo modo, se expone la II/14 (publicado 2003) compuesta por el último manus- crito relativo al tercer libro del capital (1871-1882) y textos que Engels uso en (1885-1894) el tercer libro de El Capital. También representan la unión del primer borrador (1864-1865) y El Capital III, así como el trabajo de edición de Engels. Con excepción de dos, todos son inéditos. Se incluyen del mismo modo el II/4.3 compuesta por borradores de Marx (1867-1868) para el tercer libro de El Capital y el III/9 sobre la crisis económica de 1857. Finalmente, la III/10 con la correspondencia (1859-1860) con más de 300 cartas inéditas. El III/13 con el intercambio epistolar de octubre 1864 a diciembre de 1865 son 354 de los cuales 153 de los mencionados están inéditas. Se edita, pues, muchos textos que ya circulan; sin embargo, se saca a ote un considerable conjunto de inéditos con el propósito de rescatar el pensamiento de Marx de lecturas parcializadas y sesgadamente politizadas.

Con todo, no se puede prescindir del papel del editor ni de su carga subjetiva. Tanto en textos de Hegel, de Weber, de Nietzsche, etc., como en los de Marx, –como lo indica Hubmann– se manifestará una tergiversación de ciertos conceptos e ideas. Como se especi ca, es indispensable examinar los textos con mucho tacto para no caer en confusiones con los escritos de Engels, rmador por Marx, en el caso de la New York Daily Tribune, por ejemplo5. Este problema será desmenuzado y explicado con detalle. Otro de los datos curiosos que se muestran son las diversas aristas con las que Marx, con su análisis inter- disciplinario, complementará sus categorías. Por ejemplo, directamente, en las publicaciones en las partes IV/26 las más de mil páginas manuscritas relativos a sus estudios de geología.6 O, en todo caso, la IV/31 donde se muestra sus estu- dios dedicados a la química y la siología. Aquí ya se puede notar con facilidad un Marx que demanda nuevas investigaciones.

Por otro lado, ya en la segunda sección, múltiples papeles cumplirán el grupo fundado en Sendai llamado MEGA referente al recibimiento, publica- ción y almacenamiento de las obras de Marx en Japón. Se obtuvo tres marcados resultados en el proceso de sus investigaciones; en primer lugar, en términos de Omura, un resultado fue realizar “una recolección de los resultados de la inves- tigación relacionadas con la segunda sección de la MEGA2” y hacer una historia de la obras de Marx en Japón. De igual importancia es la II/12 que actualmente se encuentra a cargo de los investigadores japoneses, la cual contiene como ob- jetivo la obra más importante de Marx: El Capital. Para concluir, el tercer punto gira en torno a la creación de un banco de datos en la biblioteca de universidad de Tohoku en el cual se almacena diversas obras de Marx como la copia com- pleta de Miseria de la losofía y la cantidad de manuscritos que forman el corpus del texto, así como, los Anales Franco Alemanes, Herr Vogt, etc.

Siguiendo con la reseña, se explica en el siguiente artículo de Wei Xiao- ping, por otro lado, sobre una convulsionada etapa de la historia de China en donde, particularmente, existe dos publicaciones de las obras completas de Marx y Engels que se mezclarán con las ediciones de la URSS lo cual causará diversas di cultades en su interpretación. De la misma forma, en el gigante asiá- tico se formaron tres corrientes remarcadas respecto al marxismo. Ante todo, en la primera, la corriente autóctona o el marxismo chino ligado al PCCH y Deng Xiaoping, se plantean como tesis centrales las propuestas del socialismo, la eco- nomía de mercado y la losofía de la praxis. Del mismo modo, el marxismo académico, la segunda corriente, profundiza rigurosamente en el plano teórico desligándose de la unión soviética y, por último, el marxismo occidental tiene sus inicios remontándonos a los 80’s; sus principales teóricos son los –llamados por Perry Anderson– marxistas occidentales incluyendo a Habermas, Derrida, el marxismo analítico, etc. Por otro lado, en el mismo tema, se hacen ver los periodos claves para entender el marxismo en China así como la importancia de la MEGA2 en esa orbita.

El penúltimo apartado de la segunda sección gira en torno al recorrido, la maduración y las vicisitudes por las que el joven Marx formará su pensamien- to. Puntos destacables del estudio son, llanamente, la atmosfera donde se lleva a cabo su alejamiento de nitivo de la visión del Estado racionalista, asimismo, su arraigo al materialismo y, aún más importante, el cara a cara con el proleta- riado parisino, esto es, el conocer el desarrollo y la importancia de la clase social obrera, parte nuclear indiscutible de su crítica a la economía política que lo acompañará hasta sus últimos días. Lo mencionado se engarza con las nuevas ediciones7 de la Mega2 en cuanto toma como base a los manuscritos que Marx redactará en esas fechas, que, en efecto, se tomarán en cuenta para sus póstumos escritos de economía política tanto los conocidos manuscritos de 1844 tanto los manuscritos de 1857-1858 o, si se quiere, los de 1861-1863. Si bien los últimos textos no son del llamado joven Marx, nos muestran entradas para entender los cambios categoriales que realizará.

Acto seguido, ya en la segunda sección, Guillermo Almeyra analiza la recepción de Marx en Latinoamérica; para ello hay que tener en cuenta su pers- pectiva frente al continente. El pensador de Tréveris obvia, o quizás desconoce, en 18588, “(…) sucesos de la sociedad venezolana y colombiana o sobre la re- volución haitiana, ni tuvo tampoco en cuenta, al hablar de Bolívar, el papel de la revolución latinoamericana”. (Musto, 134). Otra de las partes interesante del artículo es la breve periodización de la recepción de Marx en América Latina, etapa por etapa, dividida en cuatro momentos: 1) En primer lugar, la emi- gración de franceses, entre ellos obreros y artesanos. (1871-1880); 2) las leyes antisocialistas de Bismarck (1880-1890); 3) asimismo, el socialismo cientí co y la segunda internacional (1890-1900); 4) por último, la introducción del pen- samiento de Marx a la academia sociológica, la losofía (positivista) y la historia [referente a Argentina] (1895-1910)

Un punto controversial –que invitamos a crítica– será la negación del peruano José Carlos Mariátegui como el primer marxista latinoamericano, por no encajar como el primer pensador en aplicar el marxismo para un análisis práctico en América latina. Así, pues, se atribuye este puesto privilegiado al argentino Germán Avé Lallemant por su perspectiva e intento de aplicar las categorías marxistas en América Latina.

Por último, como tercera sección, tenemos las diversas interpretaciones y propuestas categoriales en torno a Marx y su objetivo de comprender el ca- pitalismo. Hay que apuntar, a continuación, que desde aquí hasta el nal, con excepción de la entrevista a Hobsbawm, todas las interpretaciones, tomarán como punto de partida El Capital. De manera que la problemática en el primer artículo, de esta última sección, inicia con la contraposición de la teoría y la “popularización” de los escritos de Marx, debate dentro del seno marxista. De modo similar, respecto a las críticas contra Marx tanto sobre la popularización tanto sobre la vulgarización, Fritz Haug, arguye que las categorías de plustraba- jo/trabajo no remunerado, por ejemplo, modi cadas en la edición traducida9 por el mismo Marx, son lo contrario a las críticas sobre el populismo, ya que por contrario forti ca la propuesta de Moro10.(Mehring, 1971, 25) Asimismo, este articulo desde ya es interesante porque, controversialmente, su tesis central se contrapone incluso en el mismo libro, a Christopher J. Arthur o Enrique Dussel por la perspectiva de la construcción categorial que realiza Marx y como se teje su relación con la lógica hegeliana.

Marx ha sido negado hasta en la órbita de los saberes donde él decidió dedicar toda su vida, donde aportó y lo sigue haciendo, o sea, en la economía. Fue acusado, sin más, de reduccionista, determinista, economicista, etc. En cambio, como se demostrará en este artículo de Michael Krätke, gracias a las críticas que Marx formuló, allá en el siglo XIX, no resbalará dos veces con los mismos errores mencionados. De la misma forma, se sugiere puntos cardinales que Marx no pudo concretizar en el desarrollo de su economía política, como la renta agraria, el horario de trabajo socialmente necesario, contradicciones en su teoría del valor, etc. También se resalta el contacto positivo de Marx contra los economistas canónicos, Ricardo, Say, Smith, etc., y como este logra superarlos. Como se visibiliza una vía para repensar la economía política desde Marx contra la agonizante economía neoliberal. A pesar de todo, el tema que plantea el uso de las tesis de Marx, ya sea modi cadas, ya sea explícitamente, es muy contro- versial y discutible, porque Marx no estaba pensando en dejarnos una forma de hacer economía en las entrañas del sistema actual, sino, por el contrario, en mostrar cómo funciona la lógica o el movimiento del capitalismo para así poder dinamitarlo. Para Marx, indiscutiblemente, el sistema capitalista es un sistema de explotación.

A continuación, en el siguiente artículo de Geert Reuten, la tesis prin- cipal se enmarca en la relación trabajo abstracto-dinero, analizando, pues, la dependencia del trabajo respecto al dinero. Recíprocamente, se plantean cate- gorías como sustancia introversa y extroversa, que representan respectivamente el trabajo abstracto y el dinero. Hay una interrelación de dependencia entre las dos categorías la cual nos permite realizar una lectura del sistema monetario nanciero, por ejemplo. Mientras tanto, se problematiza sobre la ruptura entre Marx y Ricardo, negando la especulación que proliferó el siglo pasado alinean- do a Marx como un neoricardiano.

Un error, según Christopher J. Arthur, ya en el siguiente artículo, en que comúnmente se incurre es el mezclar las dos dimensiones del método dialéctico, por un lado, su división histórica y, por otro lado, la sistemática. Las categorías que propondrá Arthur para superar el problema son la sociación, disociación y asociación, que servirán para poder entender la lógica hegeliana en relación a la de Marx. Saltando el proceso mencionado, la analogía con Hegel se establecen en: 1) la doctrina del ser (calidad, cantidad, y medida) y la mercancía (intercam- bio, cantidad de intercambio y el valor de intercambio), 2) simultáneamente, la doctrina de la esencia (fundamento, apariencia y actualidad) y el dinero (valor en sí mismo, forma de valor y dinero), y, 3) por último, la doctrina del concep- to y la idea (subjetivo, objetivo y la idea) y el capital (precio, metamorfosis de la mercancía y la autovalorización). Se concluye, por ende, la ligazón y correlación entre la lógica de Hegel y el desarrollo del capital.

Examinamos brevemente ahora como Dussel presenta a un Marx des- conocido, dicho de otro modo, unos aspectos de Marx que hasta la actuali- dad no habían sido plasmados y que, en cierta forma, respecto al concepto de trabajo vivo, colinda con Shelling. El argumento central es que –como es de saberse– si bien la lógica de Hegel in uye en todo momento en la crítica de la economía política, ya en la instrumentalización de la lógica que realiza Marx de la economía política hay un cierto resquebrajamiento, una paradoja, en cuanto a la totalidad del capital. El salto o Uebergehen del ser a la esencia es homogé- neo, además que la esencia es idéntica consigo misma. Por el contrario, es con Shelling donde Marx encontrará un antecedente porque ambos parten de un horizonte que está más allá de la totalidad. Para Hegel el fundamento –antes Dussel explica la relación entre Hegel y Marx– está en la totalidad, o sea, el fundamento es idéntico consigo mismo, no tiene nada fuera (en términos de economía política el capital se fundamenta en el valor, por ello, del fundamento se produce la ganancia); en cambio para Marx es desde el trabajo vivo, fuente de valor, que se produce plusvalor o, en otras palabras, desde la nada del capital. Dicho lo anterior, plantea Dussel, que es del pensamiento de Shelling de donde Marx puede plantear la creación del plusvalor desde la nada y no desde Hegel, porque Hegel parte de la totalidad. Finalmente, no podemos dejar de mencio- nar que en la analogía con las categorías para Dussel la medida de la doctrina del ser de Hegel es equivalente al dinero en la teoría de Marx. Nos preguntamos, entonces ¿qué ocurre con las otras determinaciones subsumidas hasta llegar al concepto y además que pasa con esa momento del despliegue del ser, acaso para Dussel fue obviada por Marx?

El último artículo del libro es un intento de reconstruir categorialmente El Capital dando cuenta de sus lagunas y desaciertos. Para lograr su objetivo, pues, divide El Capital en –una tonalidad diferente que la de Marx– tres partes: metaestructura, (la capa donde se encuentra –lo que Jacques Bidet considera– los polos opuestos, el mercado y la organización; asimismo el Estado en su sentido teórico) estructura (aquí se transforma el mercado en capitalismo), y tendencias y prácticas (clases, la política, movimientos obreros, etc.). Las de ciencias más notables de la obra del clásico alemán se enumeran en aporías relativas al valor, el precio, el derecho y la fuerza, el intercambio desigual y la explotación, las cla- ses y los partidos, la producción y circulación, la propiedad y la administración, etc., de igual manera, las diferencias entre la lógica (la dialéctica de la forma so- cial) y la historia (linealidad irreversible de la historia), por ende las pretensiones del autor, entonces, es hacer frente a estas di cultades.

Finalmente, se realiza una entrevista al “historiador del siglo XX”, Eric Hobsbawn, en torno a la relevancia de Marx en la actualidad. Brevemente, Hobsbawn mencionará 1) la exacta comprensión que el clásico de Tréveris tenía referente al capitalismo, sistema vigente que uye en cada instante relativo a todo átomo social, 2) asimismo, el arraigo que tuvo en los pensadores, corrien- tes y sucesos del siglo XX de los cuales no podemos escapar por su in uencia en nuestro días 3) y, por último, sintéticamente, –dice Hobsbawn– (…) debería ser leído porque, como él mismo escribió, el mundo no puede ser cambiado de manera efectiva a menos que sea entendido, y Marx permanece como una soberbia guía para la compresión del mundo y los problemas a los que debemos hacer frente (Musto, 2012, 245).

Conclusión

En n, se mostró en la reseña la importancia del libro para todo es- tudioso de Marx y para todo el que desea entender la problemática actual del pensador, y con ello, las contradicciones que se gestan con el sistema capitalista. Bien para conocer a nivel mundial el desarrollo de su obra o las ediciones de la Mega2, bien para informarnos y adentrarnos en el debate actual entorno a su prolí co pensamiento. A todo esto, a mi punto de vista, cabe agregar, la impor- tancia de conocer profundamente a Marx para entender las contradicciones que resaltan tras el análisis del enmarañado capital y sus contradicciones. Y qué me- jor que este libro centrado en mostrar precisamente un panorama de las lecturas actuales de Marx y su pensamiento.

Categories
Book chapter

Marx en París

París, capital del mundo nuevo
París es una “monstruosa maravilla, conjunto estupefaciente de movimientos, máquinas y pensamiento, la ciudad de las cien mil novelas, la cabeza del mundo” [1]. Así describía Balzac, en unos de sus cuentos, el efecto que la capital francesa producía sobre todos los que no la conocían a fondo. Durante los años anteriores a la revolución de 1848, la ciudad estaba habitada por artesanos y obreros en continua agitación política, por colonias de exiliados, revolucionarios, escritores y artistas de muchos países y el fermento social que la atravesaba había adquirido una intensidad que se puede encontrar en pocos otros períodos históricos [2]. Mujeres y hombres, con las más diferentes dotes intelectuales, publicaron libros, revistas y periódicos, escribieron poesías, hablaron en las asambleas, se dedicaron a interminables discusiones en los cafés, por las calles, en los banquetes públicos, vivieron en el mismo lugar influenciándose recíprocamente [3].

Bakunin había decidido de ir más allá del Rhin para encontrarse “de golpe en medio a esos nuevos elementos que en Alemania ni siquiera nacieron aún. [El primero de los cuales es] la difusión del pensamiento político en todos los estratos de la sociedad” [4]. Von Stein sostuvo que “en el pueblo mismo había comenzado una vida propia que creaba nuevas asociaciones, que pensaba nuevas revoluciones” [5]. Ruge afirmó “en París viviremos nuestras victorias y nuestras derrotas” [6].

Era, en pocas palabras, el lugar donde había que estar en ese preciso momento histórico. El mismo Balzac afirmaba que “las calles de París tienen cualidades humanas e imprimen en nosotros con su fisionomía ciertas ideas de las que no podemos defendernos”[7]. Muchas de estas ideas impresionaron también a Karl Marx que, a los veinticinco años, había ido allí en octubre de 1843 [8]; ellas marcaron profundamente su evolución intelectual que, precisamente durante su estancia en París, maduró decisivamente.

La disponibilidad teórica con la que llegó a la ciudad [9], después de la experiencia periodística en la “Rheinische Zeitung” [10] y del abandono del horizonte conceptual del Estado racional hegeliano y del radicalismo democrático que había adoptado, fue sacudida por la visión concreta del proletariado. La incertidumbre generada por la atmósfera problemática de la época, que veía consolidarse rápidamente una nueva realidad económico-social, se disolvió al contacto, tanto en el plano teórico como en el de la experiencia vivida,con la clase trabajadora parisina y con sus condiciones de trabajo y de vida.

El descubrimiento del proletariado y, por su intermedio, de la revolución, la adhesión, aunque aún en forma indeterminada y semiutópica, al comunismo, la crítica de la filosofía especulativo de Hegel y de la Izquierda hegeliana, el primer esbozo de la concepción materialista de la historia y el comienzo de la crítica de la economía política, forman el conjunto de los temas fundamentales que Marx fue madurando durante este período.

Las notas siguientes, que dejan expresamente de lado la interpretación crítica de su célebre escrito juvenil, los llamados [Manuscritos económico-filosóficos] [11], redactados durante su permanencia en París, privilegian el fondo de las cuestiones filológicas que a él se refieren.

La llegada a la economía política
Durante su colaboración con la “Rheinische Zeitung”, Marx ya había tratado algunas cuestiones económicas aunque siempre desde el punto de vista jurídico y político[12]. Sucesivamente, en ls reflexiones que desarrolló en Kreuznach en 1843 y de las cuales surgió el manuscrito [ Sobre la crítica a la filosofía hegeliana del Derecho], al concebir a la sociedad civil como base real del Estado político, llegó a la primera formulación sobre la importancia del factor económico en las relaciones sociales [13]. Sin embargo fue solamente en París, impulsado por las contradicciones del derecho y de la política, insolubles en su propio ámbito, o sea por la incapacidad que ambas habían demostrado de dar soluciones a los problemas reales, e impresionado de modo decisivo por las consideraciones contenidas en los Lineamientos de una crítica de la economía política, uno de los dos artículos de Engels publicados en el primer y único volumen de los “Deutsch-französische Jahrbücher”, donde comenzó un “estudio crítico escrupuloso de la economía política” [14]. Desde ese momento, sus investigaciones, de carácter preeminentemente filosófico, político e histórico, se orientaron hacia esta nueva disciplina que se convirtió en el centro de sus investigaciones y preocupaciones científicas, delimitando un nuevo horizonte que jamás abandonará [15].

Bajo la influencia de La esencia del dinero de Hess y de las transposición que éste hacía del concepto de alienación del plano especulativo al económico-social, la primera fase de estos análisis se concentró en la crítica de la mediación económica del dinero, obstáculo a la realización de la esencia del hombre. En la polémica contra Bruno Bauer Sobre la cuestión judía Marx considera a esta última como un problema social que representa la presuposición filosófica e histórico-social de toda la civilización capitalista. El judío es la metáfora y la vanguardia histórica de las relaciones que ella produce y su figura mundana se convierte en sinónimo de capitalista tout court [16].

Inmediatamente después Marx inaugura el nuevo campo de estudios con una gran mole de lecturas y notas críticas que alternaba, como se demuestra mejor a continuación, en los manuscritos y en los cuadernos de extractos y anotaciones que solía compilar sobre los textos que leía. El hilo conductor de su trabajo es la necesidad de develar y desmentir la mayor mistificación de la economía política: las tesis según las cuales sus categorías son válidas en todo tiempo y en todo lugar. Marx fue impresionado profundamente por esta ceguera y falta de sentido histórico de los economistas que, en realidad, trataban así de disimular y justificar la inhumanidad de las condiciones económica de ese tiempo en nombre de su carácter natural. Al comentar un texto de Say, observa que “la propiedad privada es un hecho cuya constitución no pertenece a la economía política pero que constituye su fundamento. (…) Toda la economía política se basa pues sobre un hecho que carece de necesidad” [17]. Marx formula análogas observaciones en los [Manuscritos económico-filosóficos] en los cuales subraya que “la economía política parte del hecho de la propiedad privada. Pero no nos la explica” [18], “da por supuesto en forma de hecho, de acontecimiento, lo que debe deducir” [19].

La economía política considera, por eso, el régimen de propiedad privada, el modo de producción que lo acompaña y las categorías económicas correspondientes, como inmutables y eternamente duraderas. El hombre de la sociedad burguesa aparece como el hombre natural. En resumen, “cuando se habla de la propiedad privada se cree tener que tratar con una cosa externa al hombre” [20], comenta Marx, cuyo rechazo de esta ontología del intercambio no podría ser más neto.

Por el contrario, apoyado en diversos y profundos estudios históricos que le habían dado una primera clave de lectura sobre la evolución temporal de las estructuras sociales [21] y haciendo suyas las que consideraba mejores intuiciones de Proudhon, en particular su crítica contra la idea de propiedad como derecho natural [22], Marx ya había aprehendido el conocimiento central sobre la provisoriedad histórica. Los economistas burgueses habían presentado las leyes del modo de producción capitalista como si fuesen leyes eternas de la sociedad humana. Marx, en cambio, poniendo como exclusivo y diferenciado objeto de investigación la naturaleza específica de las relaciones de su tiempo,”la realidad lacerada de la industria” [23], subrayó la transitoriedad de la misma, su carácter de fase históricamente producida y emprendió la investigación de las contradicciones que el capitalismo produce y que llevan a su superación.

Este diferente modo de entender las relaciones sociales determinaría importantes consecuencias, la más significativa de las cuales es, sin duda, la relativa al concepto de trabajo alienado. Contrariamente a los economistas, así como al mismo Hegel [24],que lo concebían como una condición natural e inmutable de la sociedad, Marx empezó un recorrido que lo llevaría a rechazar la dimensión antropológica de la alienación sustituyéndola por una concepción con base histórico-social que remitía el fenómeno a una determinada estructura de las relaciones productivas y sociales[25], el enajenamiento humano en las condiciones del trabajo industrial.

Las notas que acompañan los extractos de James Mill, evidencian “como la economía política establece la forma enajenada de las relaciones sociales (die entfremdete Form des geselligen Verkehrs) como la forma esencial y originaria y correspondiente al destino humano” [26]. Lejos de ser una condición constante de la objetivación, de la producción del obrero, el trabajo alienado es para Marx, por el contrario, la expresión de la socialidad del trabajo dentro de los límites del orden actual, de la división del trabajo que considera al hombre “un torno, una herramienta (…) y lo transforma en un aborto espiritual y físico” [27].

En la actividad laboral se afirma la peculiaridad del individuo, la actuación de una imprescindible necesidad suya; sin embargo “esta realización del trabajo aparece en la fase de la economía privada como una anulación del obrero (Entwirklichung des Arbeiters) [28]. El trabajo sería afirmación humana, liberación creadora, “pero en las condiciones de la propiedad privada mi individualidad está a tal punto alienada que esta actividad me es odiosa, es para mí un tormento y sólo la apariencia de una actividad y es por lo tanto solamente una actividad exigida a la fuerza (erzwungene Thägkeit) y que me es impuesta sólo por una accidental necesidad exterior” [29].

Marx llegó a estas conclusiones recogiendo las teorías válidas de la ciencia económica, criticándoles los elementos constitutivos e invirtiendo los resultados de las mismas [30]. Eso fue posible mediante un esfuerzo intensísimo y sin tregua. El Marx de París es un hombre famélico de lecturas a las que dedica día y noche. Es un Marx lleno de entusiasmos y de proyectos, que traza planes de trabajo tan grandes que jamás podrá terminar, que estudia cada documento relativo a las cuestiones que examina para después ser absorbido por el progreso rapidísimo de su conocimiento y por las mutaciones de los intereses que lo trasladan, puntualmente, hacia nuevos horizontes, ulteriores propuestas y nuevamente otras investigaciones [31].

Sur la rive gauche de la Seine planifica una crítica de la filosofía del derecho de Hegel, realiza estudios sobre la revolución francesa para escribir una historia de la Convención, proyecta una crítica de las doctrinas socialistas y comunistas existentes [32]. Después se lanza a un furioso estudio de la economía política que, de improviso y acuciado por la prioridad de despejar definitivamente el terreno alemán de la crítica trascendente de Bauer y sus socios, interrumpe para escribir su primer obra: La sagrada familia. Y después, nuevamente, otros cien propósitos: si había que hacer una crítica, ésta pasaba por su cabeza y por su pluma. Sin embargo, el joven más prolífico del movimiento de la izquierda hegeliana era también el que había publicado menos que tantos otros. Lo incompleto, que caracterizará toda su obra, aparece ya en los trabajos de su año parisino. Su escrupulosidad tenía mucho de increible: se negaba a escribir una frase si no conseguía demostrarla de diez modos diferentes [33]. El convencimiento de la insuficiencia de sus informaciones y de la inmadurez de sus evaluaciones le impedía publicar gran parte de los trabajos a los que se había dedicado y que, por eso, quedaban fragmentarios y apenas esbozados. Sus apuntes, por lo tanto, son preciosísimos. Miden la amplitud de sus investigaciones, contienen algunas de sus reflexiones y deben ser valorados como parte integrante de su obra. Eso vale también para el período parisino durante el cual, tanto los manuscritos como las notas de lectura, atestiguan el lazo estrecho e inescindible que existe entre los escritos y los apuntes [34].

Manuscritos y cuadernos de extractos: los papeles de 1844
A pesar de estar incompletos y de la forma fragmentaria que los distingue, los [Manuscritos económico-filosóficos] de 1844 casi siempre han sido leídos prestando escasa atención a los problemas filológicos que los caracterizan, los cuales han sido ignorados o considerados poco importantes [35]. Los manuscritos fueron publicados íntegramente, por primera vez, sólo en 1932 y además en dos ediciones diferentes. En la colección dirigida por los estudiosos socialdemócratas Landshut y Mayer, titulada Der historische Materialismus, aparecieron bajo el título “Nationalökonomie und Philosophie” [36], mientras en la Marx Engels Gesamtausgabe fueron titulados “Okonomisch-philosophische Manuskriptem aus dem Jahre 1844 “ [37]. Además del nombre, ambas publicaciones se distinguían también por el contenido y por el orden de las diversas partes que evidenciaban grandes diferencias. La primera, repleta de errores debido al desciframiento inadecuado del original, no publicó el primer grupo de hojas, el llamado primer manuscrito, y atribuía de modo erróneo directamente a Marx un cuarto manuscrito que en cambio era un resumen del capítulo final de la Fenomenología del Espíritu de Hegel [38]. Sin embargo, se ha tenido muy poco en cuenta que también los editores de la primera MEGA, al darle un nombre, al colocar el prefacio al principio –en realidad se encuentra en el tercer manuscrito- y en la reorganización del conjunto, terminaron por hacer creer que Marx habría tenido, desde el comienzo, la idea de escribir una crítica de la economía política y que todo habría estado dividido originariamente en capítulos [39].

Además, se dio generalmente por sentada la tesis –inexacta- según la cual Marx habría redactado estos textos sólo después de haber leído y compendiado las obras de economía política [40], cuando en realidad el proceso de escritura se hizo alternando entre grupos de manuscritos y extractos [41] y, por el contrario, estos últimos intervalaron toda la producción parisina, desde los ensayos para los “Deutsch-französiche Jahrbücher” hasta La sagrada familia.

A pesar de su evidente forma problemática, de la confusión resultante de las diversas versiones mandadas imprimir y, sobre todo, de la conciencia de la ausencia de gran parte del segundo manuscrito, el más importante y desgraciadamente perdido, ninguno de los intérpretes críticos y responsables de las nuevas ediciones se dedicó a reexaminar los originales, cosa que, sin embargo, por ese texto que tanto pesaba en el debate entre las diferentes interpretaciones críticas de Marx, resultaba tan necesaria.

Escritos entre mayo y agosto, los [Manuscritos económico-filosóficos] no pueden ser considerados una obra, un texto coherente escrito de manera sistemática y preordenada. Todas las muchas interpretaciones que han querido atribuirles el carácter de una orientación concluida, tanto las que revelaban en ellos que el pensamiento marxiano estaba ya completo como las que los indicaban como una concepción definida y opuesta a la de la madurez científica [42], son refutadas por el examen filológico. No homogéneos y muy lejos de presentar una conexión estrecha entre las partes, los manuscritos son, más bien, la expresión evidente de un pensamiento en continuo movimiento [43]. El modo de asimilar y utilizar las lecturas de las cuales éste se nutría es mostrado por el examen de los nueve cuadernos que nos llegaron, los cuales tienen más de 200 páginas de extractos y comentarios [44].

En los cuadernos parisinos se reúnen los rastros del encuentro de Marx con la economía política y del proceso de formación de sus primerísimas elaboraciones sobre la teoría económica. Confrontando estos cuadernos con los escritos del período, publicados o no, surge de modo decisivo la importancia de las lecturas en el desarrollo de sus ideas. Circunscribiendo la lista únicamente a los autores de economía política, Marx redacta extractos de los textos de Say, Schüz, List, Osiander, Smith, Skarbek, Ricardo, James Mill, MacCulloch, Prevost, Destutt de Tracy, Buret, de Boisguillebert, Law y Lauderdale [45]. Además, en los [Manuscritos económico-filosóficos], en los artículos y en la correspondencia del tiempo, aparecen referencias a Proudhon, Schulz, Pecquet, Loudon, Sismondi, Ganihl, Chevalier, Malthus, de Pompery y Bentham.

Marx escribió los primeros extractos del Traité d’ économie politique de Say, del cual transcribió partes enteras, mientras iba asimilando conocimientos elementales de economía. La única anotación es posterior y se concentra del lado derecho de la hoja, destinado, como solía, a esta función. También los compendios de Smith, cronológicamente sucesivos, tuvieron el análogo objetivo de lograr adquisiciones básicas de las nociones económicas. De hecho, aunque sean más extensos, no presentan casi ningún comentario. A pesar de eso, el pensamiento de Marx resulta claro de su mismo montaje de los trechos y, como sucede a menudo en otras partes, de su modo de contraponer entre sí tesis divergentes de diversos economistas. Un carácter diferente tienen en cambio los de Ricardo, en los cuales aparecen sus primeras observaciones. Estas se concentraron sobre los conceptos de valor y precio, concebidos aún como perfectamente idénticos. Esta igualdad entre los valores de las mercancías y los precios reside en la concepción inicial de Marx que otorgaba realidad sólo al valor de cambio producido por la competencia, relegando el precio natural al reino de la abstracción, como una pura quimera. Al avanzar los estudios, estas notas críticas ya no son esporádicas sino que se intercalan en los resúmenes de las obras, aumentando, con el avance del conocimiento, de autor en autor. Frases aisladas, después consideraciones más extensas hasta que, habiéndose concentrado, mediante los Éléments d’ économie politique de James Mill, en la crítica de la intermediación del dinero como dominio completo de la cosa enajenada sobre el hombre, la relación se invierte y ya no son sus textos los que interrumpen los extractos sino que sucede exactamente lo opuesto.

Por último, para demostrar una vez más la importancia de los extractos, nos parece útil señalar la utilización de estas notas, sea cuando fueron redactadas, sea sucesivamente. Parte de ellas fueron publicadas, en 1844, en el “Vorwärts!”, el bisemanario de los emigrados alemanes en París, para contribuir a la formación intelectual de los lectores [46]. Sobre todo, dado que eran tan exhaustivas, fueron después utilizadas por Marx, que tenía la costumbre de releer sus apuntes tiempo después [47], en los manuscritos económicos de 1857-58, mejor conocidos como los [Grundrisse], en los de 1861-63 y en el primer libro de El Capital [48].

En conclusión, Marx desarrolló sus pensamientos tanto en los [Manuscritos económico-filosóficos] como en los cuadernos de extractos de lecturas. Los manuscritos están llenos de citas, el primero es casi una recolección de ellas, y los cuadernos de compendios, aunque mayormente centrados sobre los textos que leía, están acompañados por sus comentarios. El contenido de ambos, así la modalidad de escritura –caracterizada por la división de las hojas en columnas- la numeración de las páginas y el momento de la redacción confirman que los [Manuscritos económico-filosóficos] no son una obra separada [49] sino una parte de su producción crítica que en este período estuvo compuesta por los extractos de los textos que estudiaba, por las reflexiones críticas sobre ellos y por elaboraciones que, impulsivamente o de modo más razonado, ponía en el papel. Separar estos manuscritos del resto, extrapolarlos de su contexto, puede por lo tanto llevar a un error interpretativo.

El solo hecho de lo complejo de estas notas, junto con la reconstrucción histórica de su maduración, muestran realmente el itinerario y la complejidad de su pensamiento crítico durante el intensísimo año de trabajo parisino [50].

Crítica de la filosofía y crítica de la política
El ambiente que circundó el avance de las ideas de Marx y la influencia que sobre él ejerció, en el plano teórico y práctico, merece una breve reflexión más. El mismo se caracterizaba por una profunda transformación económica-social y, en primer lugar, por la gran expansión proletaria. Con el descubrimiento del proletariado Marx pudo descomponer, en términos de clase, la noción hegeliana de sociedad civil. Además, asumió la comprensión de que el proletariado era una clase nueva, diversa de los pobres, ya que su miseria derivaba de sus condiciones de trabajo mismas. Se trataba de la demostración de una de las principales contradicciones de la sociedad burguesa: “el obrero se empobrece tanto más cuanto mayor es la riqueza que produce, cuanto más su producción crece en potencia y en extensión” [51].

La rebelión de los tejedores de Silesia, que se produjo en junio, dio a Marx una ocasión más para desarrollar su orientación. En las Glosas críticas al margen del artículo “El rey de Prusia y la reforma social. De un prusiano” publicadas en el “Vorwärts!”, mediante la crítica a Ruge y a un artículo precedente del mismo que acusaba a esa lucha de falta de espíritu político, tomó distancia de la concepción hegeliana que veía en el Estado el único representante del interés general y que relegaba todo movimiento de la sociedad civil al ámbito de la parcialidad y de la esfera privada [52]. Al contrario, para Marx, “una revolución social se encuentra desde el punto de vista de la totalidad” [53] y, bajo el impulso de este acontecimiento de considerable y explícito carácter revolucionario, él destacó el error de cuantos buscaban la base de los problemas sociales “no ya en la esencia del Estado sino en una determinada forma de Estado” [54].

De un modo más general repudió la reforma de la sociedad, objetivo de las doctrinas socialistas, la igualdad del salario y una nueva organización del trabajo en el marco del régimen capitalista como propuestas de quien todavía está prisionero de lo que combate (Proudhon) y de quien, sobre todo, no comprendía la verdadera relación que existía entre la propiedad privada y el trabajo alienado. En efecto, “aunque la propiedad privada parece ser el fundamento, la causa del trabajo alienado (entäusserten Arbeit) ella es más bien la consecuencia” [55], “ la propiedad privada es el producto, el resultado, la consecuencia necesaria del trabajo alienado (entäusserten Arbeit)”. A las teorías socialistas Marx les opuso un proyecto de transformación radical del sistema económico para el cual era “el capital (el) que debe ser suprimido ‘como tal’” [56].

Cuanto más advertirá la cercanía de estas doctrinas a su pensamiento, tanto más se acentuará la crítica a las mismas, reforzada por la necesidad de aclarar los problemas. La elaboración de su concepción lo llevó a una continua confrontación entre las ideas que lo circundaban y los diversos resultados que nacían del avance de sus estudios. El recorrido fulmíneo de su maduración se lo impuso. La misma suerte le tocó a la Izquierda hegeliana. Por el contrario, los juicios sobre sus representantes fueron los más severos ya que representan también la autocrítica sobre su propio pasado. [57] La “Allgemeine Literatur-Zeitung”, el órgano mensual que Bruno Bauer dirigía, afirmaba perentoriamente en sus páginas que “el crítico se abstenga de participar en los dolores o las alegrías de la sociedad (…) sesione majestuosamente en soledad” [58]. Para Marx, en cambio,” la crítica no es una pasión del cerebro, (…)un cuchillo anatómico, es un arma. Su objeto es su enemigo, al cual no quiere refutar sino aniquilar. (…) No se coloca más como fin en sí mismo, sino ya solamente como medio” [59]. Contra el solipsismo de la “crítica crítica” [60], que partía de la concepción abstracta según la cual reconocer una enajenación quería decir haberla ya superada, le había aparecido, de modo claro, que “la fuerza material sólo puede ser abatida por la fuerza material” [61] y que el ser social solamente podía ser cambiado por obra de la praxis humana. Descubrir la condición alienada del hombre, tomar conciencia de la misma, debía significar, al mismo tiempo, obrar en pro de su efectiva supresión. Entre la filosofía encerrada en el aislamiento especulativo, que producía solamente estériles batallas de conceptos, y su crítica, “que está en medio de la batalla” [62], no podía haber una distancia mayor. Era lo que separaba la búsqueda de la libertad de la autoconciencia de la búsqueda de la libertad del trabajo.

Conclusiones
El pensamiento de Marx cumplió durante este año crucial una evolución decisiva. Ya está seguro de que la transformación el mundo es cuestión de praxis “que la filosofía no podía cumplir precisamente porque ella entendía esa tarea solamente como un trabajo teorético” [63]. De la filosofía que no ha alcanzado esta conciencia y que no ha realizado la necesaria modificación transformándose en filosofía de la praxis, Marx se despide de manera definitiva. Su análisis, en adelante, no parte de la categoría de trabajo alieanado sino de la realidad de la miseria obrera. Sus conclusiones no son especulativas sino que están dirigidas a la acción revolucionaria [64].

Su misma concepción política cambia profundamente. Sin adoptar ninguna de las estrechas doctrinas socialistas y comunistas existentes, por el contrario, tomando distancia de ellas, madura la conciencia plena de que son las relaciones económicas las que tejen la red conectiva de la sociedad y que “la religión, la familia, el Estado, el derecho, la moral, la ciencia, el arte, etc, no son sino modos particulares de la producción y caen bajo el dominio de su ley universal” [65]. El Estado ha perdido así la posición prioritaria que detentaba en la filosofía política hegeliana y, absorbido dentro de la sociedad, es concebido como una esfera determinada y no determinante de las relaciones entre los hombres. Según Marx, “sólo la superstición política imagina todavía hoy que la vida civil deba necesariamente ser mantenida unida por el Estado mientras, por el contrario, en la realidad, el Estado es mantenido unido por la sociedad civil” [66].

Su estructura conceptual cambia también radicalmente respecto al sujeto revolucionario. De la referencia inicial a la “humanidad que sufre” [67] Marx llega a la identificación del proletariado. Este es considerado, primeramente, como noción abstracta fundada sobre antítesis diálecticas, “elemento pasivo” [68] de la teoría, para convertirse después, sobre la base de un primer análisis económico-social, en el elemento activo de su propia liberación, en la única clase dotada de pòtencialidad revolucionaria existente en el orden social capitalista.

Por último, la crítica más bien vaga, de la mediación política del Estado y de la económica del dinero, obstáculos a la realización de la esencia en común del hombre de matriz feuerbachiana, es sustituída por la de una relación histórica que comienza a delinear en la producción material la base de todo análisis y transformación del presente: “En la relación del obrero con la producción está incluida toda la transformación del hombre en siervo (menschliche Knechtschaft) y todas las relaciones de servidumbre no son otra cosa que modificaciones y consecuencias de la primera relación” [69]. Por consiguiente, Marx ya no plantea una genérica reivindicación de emancipación sino la transformación radical del proceso real de producción.

Mientras llega a estas conclusiones, planifica otros trabajos más: después de La sagrada familia continúa los estudios y los resúmenes de economía política, delinea una crítica a Stirner, esboza el “Plan para un escrito sobre el Estado” [70], extiende apuntes sobre Hegel [71], programa escribir una crítica al economista alemán List que realizará poco después [72] . Es imparable. Engels le ruega que lance su material al mundo porque “el tiempo apremia malditamente” [73] y Marx, antes de ser expulsado de París [74], firma con el editor Leske un contrato para la pulbicación de una obra en dos volúmenes que debería tutularse “Crítica de la política y de la economía política” [75]. Sin embargo habrá que esperar 15 años, hasta el 1859, para que una primera parte de su obra, Para la crítica de la economía política, sea publicada.

Los [Manuscritos económico-filosóficos] y los cuadernos de extractos y de anotaciones muestran el sentido de los primeros pasos de esta empresa. Sus escritos están llenos de elementos teóricos derivados de predecesores y contemporáneos. Ninguno de los borradores o de las obras de este período puede ser clasificado en una disciplina específica. No hay escritos puramente filosóficos, ni esencialmente económicos, ni solamente políticos. Lo que deriva de ellos no es un nuevo sistema, un conjunto homogéneo, sino una teoría crítica.

El Marx de 1844 es contemporáneamente la capacidad de combinar las experiencias de las proletarias y de los proletarios de París con los estudios sobre la Revolución francesa, la lectura de Smith con las intuiciones de Proudhon, la rebelión de los tejedores silesianos con la crítica a la concepción hegeliana del Estado, los análisis de Buret [76] sobre la miseria, con el comunismo. Es un Marx que sabe reunir estos diferentes conocimientos y experiencias y que, tejiendo el lazo entre ellos, da vida a una teoría revolucionaria.

Su pensamiento, en particular las observaciones económicas que comienzan a desarrollarse durante la estadía parisina, no son el fruto de una iluminación improvisa sino el resultado de un proceso. La hagiografía marxista-leninista, que durante tanto tiempo dominó en el pasado, presentándolo con una improponible inmediatez y preordenando un resultado final instrumental, ha trastornado el camino del conocimiento, representando la más pobre reflexión. Se trata, en cambio, de reconstruir la génesis, las deudas intelectuales y las conquistas de los trabajos de Marx evidenciando la complejidad y la riqueza de una obra que aún hoy interpela a todos los pensamientos críticos sobre el presente.

Apendice: Tabla cronologica de los cuaderni de extractos y manuscritos redactados por Marx en Paris
La cronología comprende todos los cuadernos de estudio (por consiguiente hemos excluido el [Notizbuch aus den Jehren 1844-47], publicado en MEGA² IV/3, pp. 5-30, que sin embargo contiene las importantísimas [Tesi sobre Feuerbach]) redactadas por Marx durante su estadía parisina de 1843-5. Dado que la fecha de redacción de los cuadernos a menudo es incierta, en muchos casos hemos debido indicar el arco de tempo en que se supone han sido escritos y el orden cronológico ha sido dispuesto sobre la base del término inicial del mismo. Además, Marx no redactó los cuadernos uno tras otro sino que a veces los compiló alternando la escritura. (v. B 19 e B 24). Por lo tanto hemos preferido ordenar el material en base a las diferentes partes de los cuadernos. Los que contienen los llamados [Manuscritosi económico-filosóficos] del 1844 (A 7, A 8 e A 9) indican directamente que el autor es Marx e incluyen entre corchetes los títulos de los parágrafos que no fueron elegidos por él y que le fueron atribuidos por los editores del texto. Por último cuando sobre los autores nombrados en la cuarta columna (Características de los cuadernos) no se especifican los títulos de las obras que Marx cita, ellos corresponden siempre a los ya mencionados en la segunda columna (Contenido de los cuadernos). Con la excepción de MH, conservado en el Rossiiskii gosudarstvennyi arkhiv sotsial’no-politicheskoi istorii (RGASPI) de Moscú, todos los cuadernos de este período están custodiados en el Internationaal Instituut voor Sociale Geschiedenis (IISG) de Amsterdam, con las siglas indicadas en la tercera columna (Nachlaß).

PERIODO DE REDACCION CONTENIDO DE LOS CUADERNOS NACHLAß CARACTERISTICAS DE LOS CUADERNOS

Entre fines del 1843 y el inicio del 1844

 

R. Levasseur, Mémoires MH Los extractos aparecen en páginas divididas en dos columnas.

Entre fines del 1843 y el inicio del 1844

 

J. B. Say, Traité d’economie politique B 19 El cuaderno, de gran formato, comprende páginas con extractos divididos en dos columnas: en la de la sinistra del Traité di Say y en la de la destra (redactada después de B 24) de Skarbek y del Cours complet de Say.
Entre fines del 1843 y el inicio del 1844 C. W. C. Schüz, Grundsätze der National- Ökonomie B 24 Cuaderno de gran formato con páginas divididas en dos columnas.
Entre fines del 1843 y el inicio del 1844 F. List, Das nationale System der politischen Ökonomie B 24
Entre fines del 1843 y el inicio del 1844 H. F. Osiander, Enttäuschung des Publikums über die Interessen des Handels, der Industrie und der Landwirtschaft B 24
Entre fines del 1843 y el inicio del 1844 H. F. Osiander, Über den Handelsverkehr der Völker B 24
Primavera del 1844 F. Skarbek, Theorie des richesses sociales B 19
Primavera del 1844 J. B. Say, Cours complet d’economie politique pratique B 19
Mayo-junio del 1844 A. Smith, Recherches sur la nature et les causes de la richesse des nations B 20 Cuaderno de pequeño formato, con empaginación normal.
Fines de mayo-junio del 1844 K. Marx, Arbeitslohn; Gewinn des Capitals; Grundrente; [Entfremdete Arbeit und Privateigentum] A 7 Cuaderno de gran formato con páginas divididas en tres y en dos columnas. El texto comprende citas de Say, Smith, de la Die Bewegung der Production de Schulz, de la Théorie nouvelle d’économie sociale et politique de Pecqueur, de la Solution du problème de la population et de la substance di Loudon y de Buret.
Junio-julio del 1844 J. R. MacCulloch, Discours sur l’origine, les progrès, les objets particuliers, et l’importance de l’économie politique B 21 Cuaderno di pequeño formato, con páginas divididas en dos columnas, con excepción de la página 11 que contiene un prospecto del articolo de Engels.
Junio-julio del 1844 G. Prevost, Reflections du traducteur sur le système de Ricardo B 21
Junio-julio del 1844 F. Engels, Umrisse zu einer Kritik der National-ökonomie B 21
Junio-julio del 1844 A. L. C. Destutt de Tracy, Elémens d’Idéologie B 21
A más tardar, juglio del 1844 K. Marx, [Das Verhältnis des Privateigentums] A 8 Texto escrito en folios de gran formato divididos en dos columnas.
Entre julio y agosto del 1844 G. W. F., Hegel, Phänomenologie des Geistes A 9 (Hegel) Folo cosido posteriormente en el interior de A 9.
Agosto 1844 K. Marx, [Privateigentum und Arbeit]; [Privateigentum und Kommunismus];[Kritik der Hegelschen Dialektik und Philosophie überhaupt]; [Privateigentum und Bedürfnisse]; [Zusätze]; [Teilung der Arbeit]; [Vorrede]; [Geld]. A 9 Cuaderno di gran formato. El texto comprende citas de la Das entdeckte Christentum de Bauer, de Smith, Destutt de Tracy, Skarbek, J. Mill, del Fausto de Goethe, del Timon de Atenas de Shakespeare, así como de varios artículos de Bauer publicados en la «Allgemeine Literatur-Zeitung». Hay además referencias indirectas a Engels, Say, Ricardo, Quesnay, Proudhon, Cabet, Villegardelle, Owen, Hess, Lauderdale, Malthus, Chevalier, Strauss, Feuerbach, Hegel e Weitling.
Setiembre del 1844 D. Ricardo, Des principes de l’économie politique et de l’impôt B 23 Cuaderno de gran formato con páginas divididas en dos, y raramente, en tres columnas. Las primeras dos páginas, con extractos de Xenofonte, no están divididas en columnas.
Setiembre del 1844 J. Mill, Eléments d’économie politique B 23
Entre el verano del 1844 y enero del 1845 E. Buret, De la misère des classes laborieuses en Angleterre et en France B 25 Cuaderno de pequeñ formato con empaginación normal.
Entre la mitad de setiembre de 1844 y enero de 1845 P. de Boisguillebert, Le détail de la France B 26 Cuaderno de gran formato con extractos de Boisguillebert. Empaginación normal salvo en pocas páginas divididas en dos columnas.
Entre la mitad de setiembre de 1844 y enero del 1845 P. de Boisguillebert, Dissertation sur la nature des richesses, de l’argent et des tributs B 26
Entre la mitad de setiembre de 1844 y enero de 1845 P. de Boisguillebert, Traité de la nature, culture, commerce et intérêt des grains B 26
Entre la mitad de setiembre de 1844 y enero de 1845 J. Law, Consideration sur le numéraire et le commerce B 26
Entre la mitad de setiembre de 1844 y enero 1845 J. Lauderdale, Recherches sur la nature et l’origine de la richesse pubblique B 22 Cuaderno de gran formato con páginas divididas en dos columnas.

Traducción de Guillermo Almeyra

References
1. Honoré de Balzac, La Comedia Humana
2. Cons. El “Rapporto informativo de la polizia tedesca di Magonza” en Hans Magnus Enzensberger (comp.), Colloqui con Marx ed Engels, Einaudi, Turín, 1977, p. 30.
3. Cons.Isaiah Berlin, Karl Marx,La Nuova Italia, Florencia 1994, p. 90.
4. Mijail Bakunin, Ein Briefwechsel von 1843, MEGA², I/2, Dietz Vrlag, Berlín 1982, p. 482.
5. Lorenz von SteinDer Sozialismus un Communismus des heutigen Frankreichs. Ein Beitrag zur Zeitgeschichte, Otto Wigand Verlag, Leipzig 1848, p.509.
6. Arnold Ruge, Zweig Jahre in Paris. Etudien und erinnerungen, Zentralantiquariat der Ddr, Leipzig, 1975, p. 59
7. Honoré de Balzac, La comedia humana.
8. Para la biografía intelectual de la estadía parisina de Marx véanse, entre los diversos estudios disponibles, Auguste Cornu,Karl Marx et Friedrich Engels. III. Marx à Paris, PUF, París 1962; Jacques Grandjonc , Studien zu Marx erstem Paris-Aufenthal und zur Entstehung der “Deutschen Ideologie”, Schriften aus dem Karl Marx Haus, n.43, Trier 1990, pp.163-212 y el más reciente Jean-Louis Lacascade, Les métamorphoses du jeune Marx, PUF, París 2002, pp. 129-162.
9. “Cada uno deberá confesarse a sí mismo no solamente que se ha manifestado una anarquía general entre los reformadores sino también de que él mismo no tiene una visión exacta de lo que se debe hacer”, en Karl Marx, Ein Briefwechsel von 1843,MEGA² I/2, op. cit. p.486.
10. La “Rheinische Zeitung für Politik, Handel un Gewerbe” apareció como cotidiano en Colonia desde el 1º de enero de 1842 hasta el 31 de marzo de 1843. Marx escribió en ella su primer artículo el 5 de mayo de 1842 y desde el 15 de octubre de 1842 hasta el 17 de marzo de 1843 fue su jefe de redacción.
11. En este ensayo los manuscritos incompletos de Marx, publicados por editores sucesivos, están inscritos entre corchetes. Karl Marx, Ökonomisch-philosophische Manuskripte, MEGA² I/2, op.cit. pp. 323-438.
12. Cons.Karl Marx, Verhandslungen des 6 Rheinischen Landtags.Dritter Artikel: Debatten über das Holzdiebstahlsgesetz y Rechfertigung des Korrespondenten von der Mosel, MEGA² I/1, Dietz Verlag, Berlín 1975, pp.199-236 y 296-323. Sobre este punto cons. Louis Althuser, Per Marx, Editori Riuniti, Roma 1970 (1967), p. 135 (Hay ediciones españolas, como Por Marx Ediciones Revolucionarias, La Habana, 1966); Walter Tuchscheerer, Prima del “Capitale”, La Nuova Italia, Florencia 1980, p. 30.
13. “ El Estado político no puede existir sin la base natural de la familia y la base artificial de la sociedad civil, que son su conditio sine que non”, Zur Kritik der Hegelschen Rechtsphilosophie, MEGA² I/2 op.cit.p.9; “La familia y la sociedad civil son las condiciones básicas del Estado, son propiamente los activos. Pero en la especulación aparece lo contrario”, id. p.8. Precisamente aquí, por consiguiente, reside el error de Hegels que pretende que “el Estado político no esté determinado por la sociedad civil sino que, inversamente, la determine”, ivi p.100. Ver al respecto Walter Tuscheerer, op.cit. 49.
14. Cons.Maximilien Rubel , Introduction à Karl MarxŒuvres.Economie II Gallimard, París 1968, pp. LIV-LV, que coloca en ese preciso momento el origen de la larga pesadilla de toda la vida de Marx, la obsesión teórica que no lo abandonará nunca más: la crítica de la economía política..
15. Cons.Walter Tuchscheerer, op.cit. p.56.
16. Karl Marx, Manuscritos económico-filosóficos, Breviarios, Fondo de Cultura bEconómica, México, 1964.
17. Ivi , p.364.
18. Ivi , p.374.
19. Cons. Maximilien Rubel, Karl Marx, Colibrí, Milán 2001, p. 78. (Hay edición castellana en Paidós, Buenos Aires, 1970).
20. Pierre Joseph Proudhon, Che cos’è la proprietà, Zero in Condotta, Milán 2000, pp.51 ss. (Hay ediciones castellanas de Qué es la propiedad).
21. Karl Marx, Ökonomisch-philosophische Manuskripte, MEGA² I/2, op.cit. p.384.
22. Cons. Gyorgy Lukacs, Il giovane Hegel e i problemi della società capitalistica, Einaudi, Turín, 1975 (1960), pp.748 ss. y Jean Hyppolite, Saggi su Marx e Hegel, Bompiani, Milán, 1965, pp.97 ss.
23. Cons. Ernest Mandel, La formazione del pensiero economico di Karl Marx, Laterza, Bari 1970, pp 180-181.(Hay ediciones casdtellanas de La formación del pensamiento económico de Kart Marx, como la de Siglo XXI, México, 1968).
24. Karl Marx, Excerpte aus James Mill. Éléments d’économie politique, MEGA² IV/2, op.cit. p.453.
25. Ivi, p.456.
26. Karl Marx, Ökonomisch-philosophische Manuskripte, MEGA² I/2, op.cit., p.365.
27. Karl Marx, Exzerpte aus James Mill. Éléments d’ économie politique, MEGA² IV/2, op.cit.p.466.
28. Cons. Walter Tuchscheerer, op.cit. pop.1423, 154-155.
29. Al respecto, remitimos al testimonio de Arnold Ruge: “Lee mucho, trabaja con intensidad no común (…) pero no termina nada, deja todo por la mitad para zambullirse cada vez de cabeza en un infinito mar de libros”, trabaja “casi hasta enfermarse, sin acostarse durante tres o cuatro noches seguidas”, carta de A. Ruge a L. Feuerbach del 15 de mayo de 1844, en Hans Magnus Enzensberger (comp.), Colloqui con Marx ed Engels, op.cit. p.22; “Si Marx no se mata él solo con el desorden, la soberbia y el trabajo desesperadísimo, y si la extravagancia comunista no le borra toda sensibilidad por la simplicidad y la nobleza de la forma, de sus infinitas lecturas e incluso de su dialéctica sin conciencia se puede esperar algo (…) Quiere siempre escribir sobre las cosas que apenas ha terminado de leer, pero después recomienza a leer y a tomar apuntes. Sin embargo pienso que, tarde o temprano, conseguirá terminar una obra larguísima y abstrusísima en la que volcará a granel todo el material que ha acumulado” en A. Ruge a M.Duncker, 29 de agosto de 1844, ivi, p. 28. Cons. A este respecto Mario Rossi Da Hegel a Marx. III. La scuola hegeliana. Il giovane Marx, Felktrinelli, Milán 1974 (1963), pp. 152 y 211.
30. Cons. carta de A.Ruge a M.Duncker del 29 de agosto de 1844 en Hans Magnus Enzensberger (comp.), op. cit. p.28.
31. Cons.el testimonio de Paul Lafargue que reproduce los que contaba Engels sobre el otoño de 1844: “Engels y Marx adquirieron la costumbre de trabajar juntos. Engels, que sin embargo era de una precisión extrema, más de una vez perdió la paciencia ante la escrupulosidad de Marx, que se negaba a escribir una frase si no podía probarla de diez modos diferentes” en Hans Magnus Enzensberger (comp.), op.cit. p.28.
32. Cons. El testimonio de Heinrich Bürgers: “En ese período la severa autocrítica que acostumbraba ejercitar sobre sí mismo le impidió realizar la obra mayor”, ivi, p.41.
33. Sobre esta complicada relación cons. David Riazanov, Einleitung, en MEGA I/12, Marx-Engels-Verlag, Berlín 1929, p. XIX, quien fue el primero en señalar la gran dificultad que existe para definir un confín preciso entre los simples cuadernos de extractos y los que, en cambio, deben ser considerados propiamente trabajos preparatorios.
34. Cons. Jürgen Rojahn, Il caso dei cosidetti “manoscritti economico-fikosofici del anno 1844”en “Passato e presente” n.3 (1983), p.42.
35. Karl Marx, Der historische Materialismus. Die Frübschriften, (editores Sziegfried Landshut y Jacob Peter Mayer), Alfred Kröner Verlag Leipzing 1932, pp. 283-375. Una nueva edición, esta vez compilada solamente por Landshut, apareció en 1953; para la última reedición cons. Karl Marx, Die Frübschriften, Alfred Kröner Verlag, Stuttgart 2004.
36. Karl Marx, Ökonomisch-philosophische Manuskripte aus dem Jahre 1844, MEGA I/3, Marx-Engels-Verlag, Berlín 1932, pp. 29-172.
37. Estas páginas, que atestiguan la dificultad de la clasificación, aparecen en la MEGA² tanto en la primera sección, que contiene las obras y los borradores, como en la cuarta, que recoge los extractos. Cons. Karl Marx, MEGA² I/”, op. cit., pp. 439-444; Karl Marx, MEGA² IV/2, op. cit. pp. 493-500.
38. Cons. Jürgen Rojahn, Il caso dei cosidetti”manoscritti economico-filosofici dell’anno 1844”, op.cit., p.43; Jürgen Rojahn, The emergence of a theory: the importance of Marx’s notebooks exemplified by those from 1844, en “Rethinking Marxism”, vol. 14, n.4 (2002) p.33.
39. Cons. David McLellan, Marx prima del marxismo, Einaudi, Turín 1974, p. 189.
40. Cons. Nikolai Lapin, Der junge Marx, Dietz Verlag, Berlín, 1974, pp. 304 ss.
41. Sin pretender de ningún modo presentar el infinito debate sobre este escrito de Marx, circunstanciamos la referencia a dos entre los más importantes trabajos que avanzan estas posiciones. A la primera orientación pertenecen Landshut y Meyer que fueron los primeros que han leído “en cierto sentido la obra más central de Marx (…) [que] forma el punto nodal de todo su desarrollo conceptual” y “en su núcleo anticipa ya El Capital”, cons. Karl Marx, Der historische Materialismus. Die Frübschriften, op. cit., pp. XIII y V. A la segunda, en cambio, se inscribe la célebre tesis de coupure épistémologique de Althusser, cons. Louis Althusser, Per Marx, op. cit., pp. 15 ss.
42. Cons.Emile Botticelli, Présentation a Karl Marx, Manuscrits de 1844, Ediutions Sociales, París 1962, pp. XXXVII-XL; Ernest Mandel, La formazione del pensiero economico di Karl Marx, Laterza, bari 1970 (1969), p. 175.
43. Están contenidos en Karl Marx, MEGA² IV/2, op. cit., pp. 279-579 y Karl Marx, MEGA² IV/3, Akademie Verlag, Berlín 1998, pp. 31-110.
44. En ese período Marx lee a los economistas ingleses todavía en traducciones francesas. Para una descripción de los originales de los cuadernos cons. Jürgen Rojahn, Il caso dei cosidetti “manoscritti economico-filosofici dell’ anno 1844” op. cit., pp.52-56.
45. Cons. Jacques Grandjonc, Marx et les communistes allemands à Paris 1844, Maspéro, París, pp. 61-62 y véase también la carta de K.Marx a H. Börnstein, escrita a más tardar en noviembre de 1844, MEGA² III/I, Diez Verlag, Berlín 1975, p.248.
46. Cons. las memorias de Paul Lafargue en las cuales recuerda que Marx “tenía la costumbre de releer después de varios años sus libretas y los trechos marcados en sus libros” en Hans Magnus Enzensberger (editor), Colloqui con Marx ed Engels, op. cit., p. 244.
47. Cons. Friedrich Engels, Zur vierten Auflage, MEGA² II/10, Dietz Verlag, Berlín 1991, p. 23. Al respecto cons. También Karl Marx, MEGA² IV/3, op. cit. , pp. 613-640 y Maximilien Rubel, Les premières lectures économiques de Karl Marx (II), en “Études de marxologie”, n.2 (1959), pp. 67 ss.
48. “No existe nada en que apoyarse para establecer que los manuscritos forman un conjunto en sí mismo”, en Jürgen Rojahn, Il caso dei considetti “manoscritti economico-filosofici dell’anno 1844”, op. cit. p. 57.
49. Cons. Jürgen Rojahn, The emergence of a theory:the importance of Marx’s notebooks exemplified by those from 1844, op. cit., p. 45.
50. Karl Marx, Ökonomisch-philosophische Manuskripte. MEGA² I/2, op.cit., p. 364.
51. Cons. Michael Löwy, Il giovane Marx, Massari Editore, Bolsena (VT) 2001, p. 57.
52. Karl Marx, Kritische Randglossen zu dem Artikel “Der König von Preußen und die Sozialreform. Von einem Preuß en”, MEGA² I/2, op. it. P. 462.
53. Ivi , p. 455.
54. Karl Marx, Ökonomisch-philosophische Manuskripte, MEGA² I/2, op. cit., pp. 372-373.
55. Ivi , p. 372.
56. Ivi , p.387.
57. Cons. Mario Rossi. Op. cit., pp.148-149 y 599.
58. Bruno Bauer, (ed.), “Allgemeine Literatur-Zeitung” Heft 6, Verlag von Egbert Bauer, Charlottenburg 1844, p. 32. Cons. Carta de K.Marx a L.Feuerbach del 11 de agosto de 1844, MEGA² III/1, Dietz Verlag, Berlín 1975, p. 65.
59. Karl Marx, Zur Kritik der Hegelschen Rechtsphilosophie. Einleitung, MEGA² I/2, op. cit., p.172.
60. Marx utiliza el epíteto en La sagrada familia para indicar a BrunoBauer y otros jóvenes hegelianos que colaboraban en la “Allgemeine Literatur-Zeitung” y burlarse de ellos.
61. Ivi , p. 177. (Hay edición en castellano como la de Claridad, Buenos Aires, 1938)
62. Karl Marx, Zur Kritik der Hegelschen Rechtsphilosophie. Einleitung, MEGA² I/2, op.cit, p.173. (Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel, Ed,. Biblioteca Nueva, Madrid, 2002)
63. Karl Marx, Ökonomisch-philosophische Manuskripte, MEGA² I/2, op.cit., p.395.
64. Cons. Ernest Mandel, op. cit., p.175. Cons. Ernest Mandel, op. cit., p.175
65. Karl Marx, Ökonomisch-philosophische Manuskripte, MEGA² I/2, op.cit. p.390.
66. Friedrich Engels-Karl Marx, Die beilige Familie, op. c it., p. 128.
67. Karl Marx, Ein Briefwechsel von 1843, MEGA² I/2 op.cit., p. 479.
68. Karl Marx, Zur Kritik der Hegelkschen Rechtsphilosophie. Einleitung, MEGA² I/2, op.cit., p.178.
69. Karl Marx, Ökonomichs-philosophische Manuskripte, MEGA² I/2, op.cit., pp.373-374.
70. Karl Marx, Die Entstebungschichte des modern Staats oder die französische Revolution, MEGA² IV/3, op.cit., p.11.
71. Karl Marx, Hegel’sche Construction der Phänomenologie, ibidem.
72. Karl Marx, Über Friedrich List Buch “Das nationale System der politischen Ökonomie, “Beiträge zur Geschichte der Arbeiterbewegung”, Jg.14, H.3. (1972), pp. 425-446.
73. Carta de F.Engels a K.Marx de los primeros días de octubre de 1844, MEGA² III/I, Dietz Velag, Berlín 1975; cons. además F.Engels a K.Marx, 20 de enero de 1845: “Trata de terminar tu libro de economía política; aunque quedases descontento con muchas cosas, no importa, los ánimos están maduros, y debemos golpear el hierro mientras está caliente”, ivi, p. 127. Al escribir así, Engels demuestra no conocer todavía a Marx cuantro lo conocía A. Ruge que, en la carta a K.M. Fleischer del 9 de julio de 1844, afirmaba por el contrario que “sería una gran lástima si no escribiese libros. Pero tenemos que resignarnos y esperar”, en Hans Magnus Enzensberger (comp.), op. cit. , p. 26.
74. Presionadas por el gobierno prusiano, las autoridades francesas emitieron una orden de expulsión contra diversos colaboradores del “Vorwärts!”. Marx se vio obligado a abandonar París el 1º de febrero de 1845.
75. Marx Engels Werke, Band 27, Dietz Verlag, Berlín 1963, p. 669.
76. Cons. Eugene Buret, De la misère des classes laborieuses en Angleterre et en France, EDHIS, París 1979.