El italiano Marcello Musto, experto mundial en Marx, viene desarrollando una nueva lectura de la obra del pensador alemán, a partir de sus manuscritos, cartas e ingente material inédito. Musto planea que Marx, con distancia, es el pensador más citado y menos leído. “Después de 1917, la ortodoxia marxista-leninista impuso un monismo inflexible que no pudo menos que producir efectos perversos en los escritos de Marx”, escribe. Así, su obra fue censurada, desmembrada y manipulada a conveniencia. Contra la idea establecida, Musto demuestra que en sus últimos años Marx no dejó de escribir, siguió estudiando y reflexionando. En este breve período, entre 1881 y 1883, aprendió ruso para comprender a los populistas de ese país, viajó a Argel, y amplió su estudio a las secuelas ambientales del capitalismo y las devastaciones provocadas por el colonialismo.